Dr. Enrique de Porres, consejero delegado de ASISA
Dr. Enrique de Porres, consejero delegado de ASISA

"La atención domiciliaria privada ha sido esencial"

El papel del Grupo ASISA ha sido determinante para contener la enfermedad. El consejero delegado de la compañía sanitaria analiza la actuación de la red asistencial.

Echando la vista atrás. ¿Cuál considera que fue el gran error durante la crisis provocada por el Covid-19?

Esta crisis tiene algunas características singulares; la primera de ellas es que se trata de una crisis global que ha afectado a todo el planeta, aunque lo haya hecho de manera desigual, y desde el inicio ha habido un claro déficit de información motivado, entre otros factores, por tratarse de un virus nuevo y desconocido. En el caso de Europa, a esto se suma una falta de preparación y experiencia reciente frente a epidemias similares. Mientras los países asiáticos habían gestionado hace pocos años la crisis del SARS o del H5N1, Europa no se había enfrentado a una gran pandemia desde hace un siglo. Esta falta de entrenamiento, junto al desconocimiento sobre el SARS-CoV-2, explica gran parte del caos inicial, la respuesta dubitativa que han dado prácticamente todos los países y los errores de prevención y detección temprana de la epidemia que evidentemente se han cometido. Hay que volver a leer a Laura Spinney en su libro El jinete pálido, sobre la pandemia de 1918 para redescubrir el nivel de la tragedia de la mal llamada gripe española. No es fácil estar preparado para una situación así.

¿Y el mayor acierto para lograr revertir la grave situación causada?

La colaboración ha sido buena. En cuanto a los aciertos, las medidas de distanciamiento social, que han sido muy contundentes, han sido muy eficaces desde el punto de vista sanitario. El esfuerzo investigador nos está permitiendo avanzar muy rápido en el conocimiento del virus y en el desarrollo de tratamientos y, a medio plazo, de una vacuna. Por otro lado, en el caso español, aunque la pandemia ha mostrado carencias y debilidades, también ha demostrado la capacidad del sistema sanitario para hacer frente a situaciones de crisis integrando en la respuesta todos los medios disponibles, sean públicos o privados. Y ha demostrado el compromiso de los grupos sanitarios privados con la sociedad española. Para nosotros, el mayor acierto ha sido entender que la colaboración público-privada es un valor necesario para afrontar los retos del SNS.

¿Cómo ha actuado su cooperativa de salud respecto a otro tipo de organizaciones sanitarias privadas? ¿En qué se ha diferenciado?

El Grupo ASISA ha ejercido un doble papel en esta crisis. Por una parte, nuestra aseguradora de salud ha dado cobertura a sus asegurados y ha gestionado la atención de quienes han requerido un ingreso hospitalario por Covid-19, tanto en nuestra red asistencial propia como en los centros concertados, como el resto del sector asegurador de salud. Pero, además, el Grupo HLA ha atendido a más de 9.000 personas por Covid-19 en sus hospitales. Ello ha sido posible por la política cooperativa que cada año revierte los resultados de la aseguradora en mejorar y aumentar su dispositivo asistencial. Me gustaría destacar, también, una iniciativa que hemos puesto en marcha y que es singular y única en la sanidad privada española, que ha sido la atención domiciliaria, esencial para hacer frente a una pandemia como esta.

¿Cuál ha sido la actuación del Grupo ASISA para responder a esta crisis sanitaria?

El Grupo ASISA ha trabajado desde el primer momento de manera coordinada con las autoridades sanitarias y hemos puesto a su disposición todo nuestro dispositivo asistencial, que incluye nuestros 15 hospitales en todo el país. Desde que comenzó la crisis, el Grupo ASISA ha atendido a más de 11.300 pacientes por Covid-19 (más de 9.300 en nuestros hospitales y más de 2.000 en seguimiento domiciliario); casi 2.000 han sido ingresados y la inmensa mayoría ya se han recuperado. ASISA ha cubierto el ingreso hospitalario por Covid-19 a más de 3.400 asegurados, tanto en la red propia como en la concertada. Por lo tanto, nuestro grupo ha estado en primera línea frente a la pandemia y ha ayudado a salvar a miles de personas. Todo es mérito de los profesionales que forman parte del Grupo ASISA, a los que quiero reconocer su trabajo, su entrega y su vocación de servicio para dar lo mejor de ellos mismos en una situación ciertamente compleja.

¿Cómo valora la colaboración entre la sanidad pública y la sanidad privada para afrontar la emergencia sanitaria? ¿Ha sido efectiva? 

La sanidad privada ha estado a disposición de las autoridades sanitarias desde el primer momento y hemos trabajado junto con el sector público de forma coordinada y muy efectiva. De hecho, la aportación de la sanidad privada ha sido imprescindible para superar la crisis y salvar miles de vidas. Alrededor del 20% de los afectados por el Covid-19 han sido atendidos en hospitales privados, lo que ha evitado el colapso del sistema sanitario. Además, las aseguradoras de salud hemos renunciado a aplicar las cláusulas sobre pandemias que incluyen los condicionados de nuestras pólizas y hemos dado cobertura a todos los asegurados que la han necesitado. Por lo tanto, la sanidad privada en su conjunto ha estado a la altura del desafío y su contribución ha sido esencial para frenar la pandemia e impulsar la progresiva vuelta a la normalidad del sistema sanitario. De hecho, esta es una de las lecciones que nos deja la emergencia: las respuestas globales a las crisis sanitarias de gran magnitud, como la que estamos viviendo, exigen la respuesta coordinada de todos los dispositivos sanitarios del país, los públicos y los privados, porque todos integran el sistema sanitario.

El personal sanitario ha sido uno de los grupos más afectados por la crisis. ¿Cómo valora su actuación y respuesta? 

El trabajo que han llevado a cabo los profesionales sanitarios durante esta crisis es encomiable y digno de elogio y de homenaje. Lamentablemente, sobre todo en las primeras semanas de la emergencia, tuvieron que enfrentarse a la enfermedad con medios de protección escasos y muchas veces inadecuados. Esa lección debemos aprenderla para que no se repita en el futuro. A pesar de esas carencias, su labor y su compromiso han sido esenciales para salvar miles de vidas. La sociedad española lo supo reconocer durante semanas con unos aplausos diarios que resumen el sentir de millones de ciudadanos sobre el papel de sus profesionales sanitarios.

Como consejero delegado de una aseguradora con una importante red asistencial, ¿qué hubiera hecho diferente? 

Esta crisis debe servirnos de aprendizaje, tanto práctico como teórico, para hacer frente al futuro. Por lo tanto, nosotros ya estamos haciendo una reflexión sobre los aciertos y los errores que hemos cometido en nuestra gestión interna y cómo solventarlos. Por ejemplo, estamos reflexionando sobre cómo perfeccionar nuestra relación con los mercados internacionales de material sanitario, un ámbito en el que tenemos algunas carencias y que se ha demostrado esencial. O cómo perfeccionar nuestros sistemas de alerta temprana para adelantarnos en escenarios similares. 

¿Qué aprendizaje deja esta crisis y que desafíos cree que deberemos afrontar?

La crisis deja algunos aprendizajes imprescindibles para ser más eficaces en el futuro frente a nuevas emergencias sanitarias. En el caso de nuestro Sistema Nacional de Salud, debemos analizar los déficits que la crisis ha puesto de manifiesto y que se centran básicamente en aspectos organizativos. Nuestro sistema, como todo modelo descentralizado, es muy eficaz en la gestión sanitaria cotidiana, pero sufre frente a grandes crisis de salud pública que necesitan de altos niveles de coordinación estatal. Por ello, debemos avanzar en una estrategia de prevención y planificación más sólida: todo país debería tener planes diseñados para abordar grandes retos, uno de ellos sería el de la gestión de crisis sanitarias de gran relevancia, de tal forma que se pudiesen desplegar, con la debida previsión y actualización, con la velocidad que la situación aconseje. No deberíamos esperar a diseñar nuestros planes de actuación a que la situación compleja aparezca. Los departamentos de salud pública tienen que ser potenciados, de forma permanente.

Por otro lado, es imprescindible contar con una reserva estratégica de material sanitario y con una industria nacional que permita escalar rápidamente nuestro dispositivo asistencial ante una situación de crisis sin depender de los mercados internacionales. Eso requiere planificación, financiación y una apuesta mucho más intensa por la investigación y el desarrollo tecnológico en el sector sanitario. 
 
En tercer lugar, reforzar nuestro sistema de alerta, detección y reacción rápida ante situaciones de emergencia sanitaria y crisis de salud pública, mediante el desarrollo de herramientas de coordinación entre las distintas administraciones; de formación específica de las unidades de acción rápida con profesionales debidamente entrenados y dotados con los medios adecuados y por la red de expertos que disponga de recursos y capacidades para alertar y coordinar todos los dispositivos asistenciales disponibles al margen de su titularidad.

¿Estaremos preparados ante un posible rebrote?

En este momento hemos dado algunos pasos importantes que nos hacen estar mejor preparados para hacer frente a un rebrote. Por una parte, conocemos mejor el virus, su forma de contagiarse y propagarse, los efectos que provoca y cómo abordarlos. Por otra parte, contamos con una reserva de material de protección y de tests de diagnóstico de la que carecíamos al inicio de la pandemia y disponemos de sistemas de detección, seguimiento y actuación frente a cualquier brote que se produzca. Además, hemos avanzado en las medidas de distanciamiento social e higiene individual para minimizar los contagios. Por último, la red asistencial, tanto pública como privada, cuenta con protocolos para reaccionar rápidamente ante un rebrote y adaptar su actividad a la atención de pacientes con Covid-19. En el caso del Grupo HLA, tenemos planes para reconvertir nuestros hospitales en centros exclusivos para el tratamiento de esta enfermedad en 72 horas. Pero lo más importante es la capacidad de respuesta acreditada por la mayoría de la población, que ha sabido cumplir las consignas y está dispuesta a mantener las medidas que hagan efectiva la lucha contra la pandemia.


¿Cómo prevé que será la atención sanitaria en el futuro? ¿Permanecerán para siempre algunos cambios provocados por el Covid-19?

La crisis que estamos viviendo ha acelerado algunos cambios en la atención sanitaria que ya estaban ahí y que se han desarrollado mucho más rápido impulsados por la situación que hemos vivido. Quizá el más relevante haya sido el desarrollo de la telemedicina. La mayor parte de las compañías contábamos con herramientas para atender a distancia a los pacientes, pero su alcance y su cobertura se han expandido en estos meses a un ritmo muy alto. Esta situación ha permitido que muchos pacientes accedan a sus especialistas a distancia con una experiencia muy satisfactoria. La telemedicina ha llegado para integrarse con el resto de los servicios que ofrecemos, como una alternativa complementaria a la atención presencial, que para nosotros es la base de la medicina: nada puede sustituir el contacto directo sin intermediarios entre médico y paciente.