Ojos salud
Cuidar de la vista

El deber de aprender a cuidar y prevenir la salud ocular

Al menos 2.200 millones de personas tienen deficiencia visual o ceguera en el mundo. De este total, más de 1.000 millones podrían haberse evitado o aún no han sido tratados, según el “Informe mundial sobre la visión” que hizo público la OMS a finales del año 2019.

Cada cinco segundos una persona se queda ciega en el mundo, alerta la OMS, y cada minuto, un niño pierde la visión. Al año, más de 7 millones de personas dejan de ver. Aunque el sentido de la vista es uno de los más importantes —y de los que más preocupa a la población—, la salud ocular no es prioritaria para muchos. En ocasiones no se le da la importancia que tiene, o al menos, no hasta que aparece alguna patología o cambios en la visión. En cambio, los ojos pueden ofrecer mucha información sobre el estado de salud en general de las personas.

Por ese motivo los oftalmólogos aconsejan realizar una revisión ocular completa cada año para poder detectar enfermedades, incluso aquellas que no producen síntomas como el glaucoma o la degeneración macular. El glaucoma, recuerda la Sociedad Española de Oftalmología (SEO), es la principal causa de ceguera y discapacidad visual irreversible en el mundo. Estos exámenes visuales son indicados sobre todo para personas con antecedentes familiares de ciertas patologías oculares hereditarias. En el caso de los niños, se suele realizar la primera exploración en torno a los 3 o 4 años. El pediatra descarta las alteraciones oculares más severas, pero es necesario llevar a cabo una exploración especializada para comprobar la salud visual en edad preescolar. Y, a partir de entonces, cada año. Con esta atención oftalmológica y una detección precoz, se aumentan las probabilidades de éxito de los tratamientos para frenar o paliar los efectos de estas enfermedades. Pese a esto, según un informe de la asociación Visión y Vida, en 2020, el 60% de la población no se había realizado ningún examen en el último año y el 30% desde hacía más de dos. Es decir, un tercio de la población no pasa una revisión visual desde el año 2017.

Higiene y buenos hábitos

Por otro lado, algunos hábitos cotidianos pueden dañar progresivamente la vista o provocar ciertas molestias. Más allá del uso continuado de pantallas, usar indebidamente las lentes de contacto, la falta de higiene palpebral o un frotamiento constante de los ojos pueden amenazar la vista. Es muy importante no tocarse los ojos con las manos sucias y no frotarlos compulsivamente.

Los ojos necesitan oxígeno y una buena circulación sanguínea. Para ello, se debe practicar ejercicio de forma regular, que además ayuda a reducir el riesgo de diabetes y de retinopatía diabética. Y, al llevar a cabo cualquier deporte al aire libre, es indispensable el uso de gafas de sol o de protección. En este sentido, el 90% de las lesiones oculares producidas durante la práctica deportiva podrían evitarse utilizando las gafas adecuadas.