Secretario General Tedros Adhanom Ghebreyesus . © WHO / Antoine Tardy

79ª Asamblea Mundial de la Salud

Los países miembros de la OMS han logrado consensos clave para fortalecer la salud global, impulsar la innovación médica y mejorar la preparación frente a emergencias sanitarias.

POR Compartir | 06 Julio 2026

En un escenario internacional marcado por la fragmentación geopolítica se celebró el pasado mayo en Ginebra la 79ª Asamblea Mundial de la Salud. Este encuentro anual de los Estados miembros de la Organización Mundial de la Salud (OMS) superó el carácter meramente burocrático para abordar de forma directa los desafíos más urgentes de la sanidad internacional, recordando la necesidad de proteger y financiar los bienes públicos globales.

Ante la crisis de financiación y legitimidad que atraviesa el multilateralismo sanitario, “es el momento de dejar atrás la era de la dependencia de los donantes y abrirse a una nueva era de soberanía sanitaria”, manifestó Tedros Adhanom Ghebreyesus, secretario general de la OMS, en los primeros compases de la asamblea. La agenda de las sesiones estuvo marcada por el brote de ébola registrado en la República del Congo y Uganda, un hecho que evidenció la vulnerabilidad de las redes sanitarias transfronterizas. A pesar de las diferencias políticas entre los bloques de países, las delegaciones lograron alcanzar consensos significativos y cerraron la cita con la adopción de 20 decisiones y 13 resoluciones estratégicas orientadas a robustecer los sistemas sanitarios.

 

Un nuevo proyecto de inversión sanitaria

El principal hito de la asamblea fue la aprobación de la Estrategia sobre la economía de la salud para todos (2026-2030). Esta medida busca reconfigurar las políticas financieras internacionales para que la inversión en salud deje de percibirse como un gasto corriente y se consolide como el eje del desarrollo sostenible. Con ello, se pretende que los mercados globales comiencen a operar conforme a criterios de equidad, transformando progresivamente los modelos de desarrollo actuales. 

En el ámbito clínico, el plenario avanzó en dos áreas de gran relevancia. Por un lado, se aprobó la primera resolución global sobre el ictus, que establece una hoja de ruta integral para mejorar la prevención, la atención médica aguda y la rehabilitación posterior de los pacientes. Por otro lado, se dio luz verde a una resolución sobre medicina de precisión, diseñada específicamente para asegurar que los tratamientos personalizados y los últimos avances biotecnológicos no queden restringidos a las naciones con mayores recursos económicos.

Finalmente, la digitalización y la capacidad de respuesta inmediata ocuparon un lugar central en los debates de las jornadas de clausura. Los Estados miembros adoptaron la Estrategia Global para la Atención de Emergencias, Cuidados Críticos y Operativos (ECO) 2026-2035. Este plan aspira a garantizar servicios médicos oportunos y coordinados en situaciones críticas, al tiempo que refuerza los mecanismos de farmacovigilancia a nivel mundial. 

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