Por lo general, el acné de verano suele desaparecer por sí solo y no requiere de tratamiento.

Así puedes prevenir el acné de verano

El calor, el sudor y la humedad influyen significativamente en la aparición del acné de verano y en los brotes de granitos en diferentes zonas del cuerpo.

POR Mariona Fernández | 07 Agosto 2026

Durante la época estival pasamos más tiempo al aire libre y nuestra piel se expone a un mayor número de factores ambientales, como la radiación solar, la contaminación o el contacto con determinadas plantas e insectos. Además, también cambia nuestra rutina, nuestra dieta y nuestras actividades. Algunos de estos cambios, aunque parezcan inofensivos, pueden influir en el equilibrio de la piel y agravar algunos problemas, como las irritaciones o el acné de verano


La mezcla de bacterias y aceites en la piel, junto con la exposición solar, forma el escenario perfecto para los brotes de acné. Esta condición puede aparecer en cualquier tipo de piel, incluso en personas sin tendencia acneica. Afecta principalmente a zonas como la frente, la mandíbula y la espalda. Sus síntomas son similares a los del acné común, aunque es importante no confundirlos, ya que las causas que los desencadenan y los tratamientos son diferentes.  

 

Diferencias entre los granitos por sudor y el acné de verano

En verano pueden darse dos tipos de erupciones cutáneas, entre otros: los granitos por el sudor o el acné de verano, también conocido como acné de Mallorca. Ambos pueden aparecer por causas similares, aunque su apariencia y sintomatología son distintas: 

Síntomas del sarpullido por sudor

  • Son pequeños bultos rojos o rosados. 
  • Se concentran comúnmente en los pliegues de la piel, el pecho, la frente o el cuello. 
  • Aparecen debido a la mezcla de sudor, fricción de la ropa y la falta de transpiración de la piel. 
  • Suelen provocar picazón o ardor leve. 

 

Síntomas del acné veraniego

  • Granitos rojos, espinillas y/o puntos negros. 
  • Se concentran en zonas como la cara, el pecho y la espalda. 
  • Aparecen debido al bloqueo de los poros cutáneos. 
  • Suelen generar dolor al tocarlos. 
  • Pueden persistir durante todo el verano si no se tratan correctamente. 

 

¿Por qué aparece el acné veraniego?

Las altas temperaturas pueden alterar la función de la barrera de la piel y estimular las glándulas sebáceas, que responden aumentando la producción de sebo para compensar la deshidratación. Este exceso de grasa, junto con el sudor y las células muertas, favorece la proliferación de bacterias y la inflamación. Como resultado, los poros pueden obstruirse y provocar brotes en diversas zonas del cuerpo.

 

Cuidados para reducir los brotes de granitos

Por lo general, el acné de verano suele desaparecer por sí solo y no requiere de tratamiento. Una rutina adecuada para la piel, una correcta hidratación y la exposición controlada al sol suelen ser suficientes para reducir los brotes. En caso de necesitarlo, el Instituto Dermatológico de Huelva recuerda que este debe ser individualizado y pautado por un dermatólogo. 

Además, se pueden adoptar hábitos en casa que ayuden a controlar el exceso de sebo:

  • Evitar exposición excesiva al sol. 
  • Seguir una rutina adecuada para pieles con acné. 
  • Beber agua con frecuencia. 

 

Protector solar: el mejor aliado contra el acné estival

La radiación solar es uno de los principales agravantes del acné, especialmente porque provoca inflamación y sobreproducción de grasa y sudor. El uso de protector solar, además de prevenir el daño solar, ayuda a controlar el exceso de grasa, aporta hidratación y evita las marcas del acné. 

Sin embargo, no todos los fotoprotectores son adecuados. Los expertos del Colegio de Farmacéuticos de España recomiendan que estos contengan protección contra UVA, UVB, infrarrojo, visible y azul, así como activos seborreguladores, matificantes y antioxidantes, entre otros requisitos. 

Antes de comprar cualquier protector solar, es importante acudir a un experto para que recomiende el producto más adecuado según las necesidades individuales. 

 

Errores comunes que empeoran el acné de verano

Así como hay hábitos que mejoran las erupciones cutáneas, otros pueden empeorar los síntomas. A menudo parecen inofensivos, pero pueden provocar serios problemas en el control del acné de verano. El Instituto de Dermatología de Illinois y el Instituto Dermatológico de Huelva mencionan los más frecuentes:  

  • Lavar la piel con demasiada frecuencia. Esto hace que la piel produzca más aceite para compensar la sequedad. 
  • No usar crema hidratante. Si la piel no está hidratada, esta se vuelve grasosa y provoca la aparición de acné. 
  • Tomar mucho el sol
  • Manipular o explotar los granitos. 

El acné de verano no es una condición inevitable ni debe impedir disfrutar del verano. Con los cuidados adecuados es posible reducir su aparición y mejorar la salud de la piel. Si el brote empeora o se presentan dificultades para gestionarlo, se recomienda acudir a un dermatólogo para que paute el tratamiento más adecuado.  

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