Así afecta el cloro de piscina a nuestra piel
Picazón, irritación o eczema son algunas de las molestias que puede causar el cloro de piscina cuando entra en contacto con nuestra barrera cutánea.
El cloro de piscina es un potente desinfectante que mantiene el agua libre de hongos, bacterias y otros microorganismos responsables de infecciones como la dermatitis, la otitis o algunos problemas digestivos. Gracias a él, podemos disfrutar de baños refrescantes en verano y practicar natación durante todo el año con seguridad.
De hecho, la natación es un ejercicio muy beneficioso para la salud, ya que trabaja prácticamente todos los grupos musculares y mejora la capacidad cardiovascular y respiratoria. Sin embargo, diversos estudios advierten de que la exposición continuada al agua clorada también puede tener efectos sobre la piel y el cabello.
¿Qué ocurre cuando el cloro de piscina entra en contacto con nuestra piel?
Nuestra piel tiene un pH ligeramente ácido, entre 4 y 5. Esta acidez forma parte de la barrera protectora natural, que ayuda a mantener la hidratación y a defendernos de microorganismos externos. En cambio, el agua de las piscinas presenta un pH ligeramente alcalino, entre 7,2 y 7,6, un rango que favorece la acción desinfectante del cloro.
El cloro de piscina es el responsable de mantener el agua en condiciones higiénicas, aunque su acción desinfectante también puede afectar a la piel. Según un estudio publicado en el Open Access Research Journal of Biology and Pharmacy, la exposición repetida al cloro y a otros compuestos utilizados en el tratamiento del agua puede alterar el pH cutáneo y favorecer la aparición de irritaciones.
A ello se suma otro factor habitual en las piscinas públicas. El sudor, las células muertas, los restos de cremas solares, jabones o perfumes reaccionan con el cloro y generan nuevos compuestos químicos, como las cloraminas, que pueden incrementar la irritación cutánea.
El cuero cabelludo también se ve afectado
El agua clorada no solo afecta a la piel, sino que también elimina parte de los aceites naturales que protegen el cabello y deteriora la queratina, la principal proteína de la fibra capilar.
Como consecuencia, esto puede provocar:
- Pérdida de fuerza y elasticidad.
- Un cabello más frágil y quebradizo.
- Puntas abiertas.
Además, al aumentar su porosidad, absorbe más agua y sustancias químicas, lo que agrava el daño con el paso del tiempo.
Por otra parte, el cuero cabelludo experimenta efectos similares a los del resto de la piel. La pérdida de sus aceites naturales puede provocar sequedad, descamación, picor e incluso una ligera inflamación. Los cabellos teñidos también son especialmente vulnerables, ya que el cloro de piscina puede alterar el color y favorecer un mayor deterioro de la fibra capilar.
Reacciones derivadas del cloro de piscina
No todas las pieles reaccionan igual al contacto con el agua clorada. La intensidad de los síntomas depende del tipo de dermis, del tiempo de exposición y de la frecuencia con la que se nada.
En personas con una piel sana, lo más habitual es notar sequedad o sensación de tirantez tras el baño. En cambio, quienes tienen piel sensible o padecen enfermedades dermatológicas pueden experimentar molestias más intensas y persistentes.
Cuando la exposición es frecuente, estos efectos pueden dejar de ser puntuales y convertirse en un problema persistente si no se protege adecuadamente la piel.
Consejos para reducir los efectos del cloro de piscina
Hidratar la piel antes de entrar a la piscina
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Ducharse previamente reduce la cantidad de agua clorada que puede absorber la dermis y el cuero cabelludo. Aplicar una crema hidratante ligera o un aceite corporal también puede ayudar a reforzar la barrera cutánea.
Tomar una ducha después de nadar
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Se recomienda hacerlo cuanto antes y con un limpiador suave que ayude a eliminar los restos de cloro sin resecar la piel. También es favorable aplicar una crema hidratante que ayude a recuperar la barrera cutánea.
Utilizar un acondicionador o mascarilla hidratante para el pelo
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Ayuda a recuperar parte de la humedad perdida y a reducir el deterioro de la fibra capilar.
Cambiarse de ropa cuanto antes
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Conviene evitar permanecer mucho tiempo con el bañador mojado, ya que prolonga el contacto de la piel con el agua clorada y puede provocar irritaciones.