¿Cómo actuar ante una picadura de medusa?
Aunque es poco frecuente, una picadura de medusa puede llegar a provocar calambres, dificultades respiratorias o complicaciones cardíacas.
Durante los últimos años ha aumentado la presencia de medusas en las costas y playas del Mediterráneo. Esto se debe, en parte, a la sobrepesca de los peces que se alimentan de ellas y a la disminución de depredadores naturales, como las tortugas marinas, los peces luna y otras especies. El aumento de la temperatura del mar es otro factor, ya que alarga su periodo de reproducción y les permite sobrevivir en zonas donde antes no podían hacerlo.
Como consecuencia, cada verano es más frecuente sufrir alguna picadura de medusa. En la mayoría de los casos, solo provoca una reacción cutánea dolorosa que dura entre una y dos horas. Sin embargo, en los casos más graves pueden aparecer síntomas de asfixia o problemas cardíacos, por lo que es importante conocer cómo prevenirlas y cómo actuar correctamente en caso de sufrir una.
¿Por qué pican las medusas?
Las medusas están compuestas por la umbrela o campana, los tentáculos y los brazos orales. Esta última parte es la que provoca las picaduras, ya que contiene millones de células urticantes llamadas cnidocitos.
Su capacidad de movimiento es muy limitada, por lo que se desplazan principalmente arrastradas por las corrientes marinas. Durante los meses más cálidos suelen acercarse con mayor frecuencia a la costa, aumentando las posibilidades de contacto con los bañistas y, por tanto, el riesgo de sufrir una picadura.
Cuidado extremo con esta especie de medusa
La mayoría de las especies que habitan en el Mediterráneo no suelen generar complicaciones importantes más allá de una reacción cutánea dolorosa que disminuye con el paso de las horas. Sin embargo, en los últimos años se ha detectado con mayor frecuencia una especie no autóctona cuya picadura puede ser peligrosa para los humanos.
Se trata de la carabela portuguesa, una especie que vive en aguas templadas y cálidas de los océanos Atlántico, Pacífico e Índico. Es fácilmente reconocible por su característica bolsa flotante azulada que sobresale de la superficie del agua como una vela.

La picadura de la carabela provoca síntomas más intensos que los de la mayoría de las medusas, como quemazón intensa, problemas respiratorios o afecciones cardíacas graves.
El Ministerio de Sanidad recuerda que la picadura de medusa puede producirse tanto por el contacto con un organismo vivo como muerto, así como por fragmentos de sus tentáculos. Por ello, se recomienda evitar el contacto con estos organismos, tanto dentro del agua como en la arena.
Así se debe tratar la picadura de medusa
Los síntomas aparecen inmediatamente después de haber entrado en contacto con el veneno de una aguaviva. Para reducir el dolor, el Ministerio de Sanidad comparte una serie de consejos:
Otras recomendaciones para un verano más seguro
La mayoría de los incidentes y picaduras de medusa ocurren por contacto accidental con las aguavivas durante el baño o al ser manipuladas o pisadas en la playa. Por ello, si se avistan medusas en el mar, lo más aconsejable es no bañarse. De esta forma, pueden evitarse los contactos involuntarios con estos organismos o partes flotantes de ellos.
Otras precauciones útiles para disfrutar del verano más seguros en días de gran abundancia de medusas:
- Evitar permanecer en la orilla, ya que es donde más se acumulan debido a las corrientes.
- Retirarlas del agua con precaución y sin tocarlas. Por ejemplo, con un salabre.
- Tomar precauciones incluso si se encuentran alejadas. Las corrientes pueden acercarlas rápidamente o transportar fragmentos de sus tentáculos.
- Avisar al resto de bañistas ante cualquier avistamiento, incluso si parecen muertas o están fragmentadas.
Si se ha sufrido una picadura recientemente, conviene extremar las precauciones para evitar nuevas exposiciones, ya que el organismo puede estar sensibilizado y puede provocar reacciones anafilácticas.
Pasar los días de calor en la playa es uno de los planes más apetecibles y populares del verano, además de que aporta beneficios para la salud. No obstante, también es importante actuar con prudencia, ya que existen algunos riesgos como la sobreexposición solar o la picadura de medusa.
Por ello, conviene adoptar hábitos responsables, como utilizar protector solar, llevar ropa adecuada y seguir las recomendaciones de seguridad. En el caso de las medusas, es fundamental prestar atención a las indicaciones de los socorristas y a la señalización de la playa.