¿Cómo prevenir el contagio de hongos en duchas y piscinas?
El calor y la humedad son el entorno perfecto para la aparición de hongos en los pies, pero también para la incertidumbre sobre cómo evitarlos.
En verano, nada apetece más que pasar el día en la piscina o darse un refrescante chapuzón. Sin embargo, estas mismas condiciones que tanto disfrutamos también favorecen la aparición de infecciones fúngicas. La humedad, el aumento de calor y las superficies contaminadas son el espacio perfecto para que estos organismos proliferen y causen rojeces, inflamaciones y picazón.
Aunque estas infecciones son frecuentes durante los meses más cálidos, los expertos recuerdan que existen numerosos mitos sobre su contagio y prevención. Conocer cómo se transmiten realmente y qué medidas son eficaces puede ayudar a disfrutar del verano con mayor tranquilidad.
Factores que aumentan los hongos en verano
El calor, la humedad y el uso de espacios compartidos crean las condiciones ideales para la proliferación de infecciones fúngicas. Estas suelen aparecer con mayor frecuencia en zonas del cuerpo donde se acumula el sudor y la humedad, especialmente en los pies, donde en verano es muy frecuente tener pie de atleta. Otros lugares del cuerpo donde pueden surgir son las ingles, las axilas y el tronco, una localización habitual de la tiña versicolor.
Por ello, durante los meses más cálidos conviene extremar las precauciones, especialmente en lugares como piscinas, playas, gimnasios o vestuarios, donde la humedad se acumula.
Mitos y realidades de los hongos en verano
Existe la creencia de que se producen más transmisiones fúngicas en verano y que, en consecuencia, es la época en la que deben adoptarse más medidas para prevenir el contagio de hongos. No obstante, no existe evidencia científica concluyente que respalde esta afirmación, ni todas las infecciones fúngicas se transmiten de la misma manera.
Así lo señala la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), que desmonta algunas de las ideas preconcebidas más extendidas sobre este tipo de infecciones.
La sensación de que los hongos son más frecuentes en verano se explica, en gran medida, por las condiciones de esta estación. Muchos hongos forman parte de la microbiota habitual de la piel y no suelen causar síntomas.

Con el aumento de las temperaturas, la humedad y la oclusión, los organismos proliferan y aparecen las molestias, entre ellas picazón, cambios en el color de las uñas o ampollas dolorosas. Por tanto, en muchos casos, las infecciones fúngicas se deben al crecimiento excesivo de estos microorganismos y no por contagio.
Ahora bien, esto no significa que no deban tomarse medidas para prevenir hongos o que no exista riesgo de transmisión. Algunas infecciones, como el pie de atleta, sí pueden contagiarse. Normalmente se transmiten por el contacto directo con la piel infectada, el uso compartido de objetos personales o el contacto con superficies húmedas contaminadas.
Aun así, el contagio no es automático y depende de diversos factores, entre ellos la predisposición genética y las condiciones ambientales que favorecen el desarrollo de la infección.
Hábitos para prevenir los hongos en verano
La mejor forma de prevenir los hongos en verano pasa por adoptar una serie de hábitos sencillos que ayuden a mantener la piel limpia y seca. Por ejemplo:
En definitiva, durante el verano pueden darse condiciones que favorezcan la aparición o transmisión de algunas infecciones por hongos, aunque el proceso es más complejo de lo que habitualmente se conoce. Por ello, adoptar hábitos sencillos para prevenir el contagio de hongos es esencial tanto para protegernos como para evitar posibles contagios a otras personas.
Ante cualquier síntoma compatible con una infección fúngica, es recomendable consultar con un profesional sanitario para recibir un diagnóstico y tratamiento adecuados.