
Consejos para mejorar la postura corporal
Aprende a corregir tu postura corporal con estos seis sencillos consejos y di adiós al dolor de espalda. Una vida más saludable y libre de molestias te espera.
Seguramente te suene familiar el consejo de siempre: ¡Ponte recto! Pero, ¿realmente le has dado la atención que merece? Tener una buena higiene postural no es solo importante por razones estéticas; es esencial para nuestra salud física y emocional a largo plazo. Una postura incorrecta puede desencadenar problemas de salud como contracturas musculares, hernias discales o trastornos degenerativos, afectando a nuestra calidad de vida. Además, influye directamente en cómo nos sentimos emocionalmente, ya que una postura corporal adecuada nos hace sentir más seguros y proyecta confianza y equilibrio.
Lograr una postura saludable requiere ser consciente en todo momento de la forma en la que caminamos y nos sentamos: debemos mantener la espalda alineada, relajar los músculos, mantener la cabeza erguida y los hombros en su posición natural. Estos pequeños ajustes ayudan a reducir la tensión en las articulaciones, protegen la columna vertebral y favorecen un bienestar general. Al principio, mantener una postura corporal correcta durante todo el día puede resultar complicado, pero con práctica se convierte en un hábito automático, con beneficios notables para tu salud física y mental. Si quieres empezar a cuidar tu postura y notar sus beneficios, aquí tienes algunos consejos sencillos para lograrlo:
Cómo corregir tu postura corporal:

La ergometría, tu mejor aliada
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Si tu trabajo te obliga a estar sentado durante largas horas, es fundamental que tu espacio de trabajo sea ergonómico. Asegúrate de que los pies descansen cómodamente en el suelo formando un ángulo recto con las rodillas, tu espalda se mantenga recta, los hombros relajados y los codos reposen de forma natural sobre la mesa. Revisa también que la pantalla esté a la altura de tus ojos y el teclado a la distancia adecuada. Estas pequeñas correcciones pueden prevenir tensiones musculares y mejorar tu postura a lo largo del día. Pero estas prevenciones no son solo importantes mientras trabajas, ¡aplícalas también cuando conduces o estás sentado en el sofá o en una silla!

Fortalece tu espalda
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Fortalece tu core (músculos abdominales, glúteos y lumbares) para mejorar la estabilidad de tu columna vertebral. El entrenamiento regular es clave para mantener una postura saludable. Actividades como el yoga o el pilates resultan especialmente beneficiosas para tonificar estos músculos y promover un mejor alineamiento corporal.

Estira, no solo cuando entrenas
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Incorporar pequeños estiramientos de espalda y cuello en tu rutina diaria es una forma sencilla y efectiva de aliviar la tensión acumulada y prevenir molestias a largo plazo. Pasar muchas horas en la misma postura puede generar rigidez y afectar la movilidad. Por tanto, no es necesario esperar a hacer ejercicio para estirar; basta con dedicar unos minutos al día para notar la diferencia.

Cuidado al agacharte
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Al levantar objetos del suelo, es fundamental evitar flexionar la espalda, especialmente cuando se trata de un peso considerable. Adoptar una postura incorrecta puede generar una sobrecarga en la zona lumbar y aumentar el riesgo de lesiones musculares o problemas a largo plazo. En su lugar, es recomendable doblar las rodillas y mantener la espalda recta, permitiendo que el esfuerzo recaiga sobre los músculos de las piernas, que tienen mayor resistencia para soportar la carga.

Da pequeños paseos
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Si has estado mucho tiempo en la misma posición, recuerda caminar para relajar las áreas sobrecargadas y aliviar la tensión en tu columna vertebral. Es fundamental evitar permanecer sentado durante períodos prolongados, prestando especial atención cuando trabajes o conduzcas.

No descuides tu postura al dormir
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Recuerda que mantener una buena postura es fundamental incluso al dormir, ya que los mismos principios valen también durante el descanso. Es recomendable evitar tumbarnos boca abajo, ya que esta posición puede generar tensión innecesaria en el cuello y la columna vertebral. En su lugar, opta por dormir de lado, manteniendo las caderas y las rodillas ligeramente flexionadas. Esta postura ayuda a mantener una alineación más natural de la columna, reduciendo el riesgo de dolores y molestias.