Las nuevas reglas del ajedrez
El ajedrez vive un momento de cambios: India se ha convertido en la gran potencia del tablero; la comunidad ‘online’ se ha extendido a millones, donde las mujeres tienen mucha presencia como creadoras de contenido, y la nueva generación de jugadores amenaza con sustituir a la élite actual.
Cuando, en 1995, la supercomputadora Deep Blue ganó la primera partida contra un humano –nada más y nada menos que el excampeón del mundo Garry Kasparov–, poco podíamos imaginar que aquello estaba vaticinando una de las mayores polémicas del ajedrez profesional de la actualidad.
Claro que, esta vez, a Deep Blue lo encarnaría un adolescente americano que había ganado fama haciendo streamings hasta encontrarse cara a cara con el mejor jugador de este siglo, Magnus Carlsen, quien le acusaría de haber usado un dispositivo de ayuda para ganar sus partidas.
El ajedrez ha estado en boca de muchos desde la pandemia de 2019, cuando se trasladó masivamente a internet como una alternativa de ocio que facilitaba partidas en tiempo real alrededor del mundo. Por supuesto, la industria cultural supo poner su granito de arena: el estreno de la popular serie Gambito de dama (2020), basada en el libro del mismo nombre, escrito por Walter Tevis, e inspirada en la vida del gran maestro Bobby Fischer, suscitó la curiosidad de muchos –y especialmente muchas– jóvenes.
Las plataformas especializadas del momento, como Chess.com o Lichess, registraron un crecimiento sin precedentes y alcanzaron un número de usuarios histórico. Miles de personas aprendieron a jugar o perfeccionaron sus conocimientos, dando paso a una nueva ola de ajedrecistas que han modernizado el juego más antiguo del mundo. Actualmente, Chess.com cuenta con más de 250 millones de usuarios registrados y acoge alrededor de 30 millones de partidas diarias.
El nacimiento del imperio digital
El éxito del ajedrez online también abrió la posibilidad de que jugadores clásicos desplegaran sus habilidades –ya fueran de enseñanza o de entretenimiento– a través de las redes sociales, siendo el ejemplo más evidente el de Hikaru Nakamura, eterno competidor de Magnus Carlsen y número dos del ranking mundial.
El canal de YouTube de Nakamura acumula más de tres millones de usuarios, con vídeos que van desde partidas contra bots o con reglas especiales hasta reviews de partidas profesionales o contenido educativo para iniciarse en el juego. A este le siguen de cerca otras personalidades del ajedrez online, como Levy Rozman, las hermanas Botez, Dina Belenkaya, Nemo Zhou o Judit Polgar, una de las pocas referentes femeninas del ajedrez competitivo (y la primera que derrotó a Kasparov, en 2002). Incluso el propio Carlsen, a quien puede verse compitiendo habitualmente por el Titled Tuesday, se ha unido a la vorágine de las retransmisiones.
La comunidad de influencers y streamers ajedrecistas también está presente en España, con personalidades como Anna Cramling –hija de los grandes maestros Pia Cramling y Juan Manuel Bellón López – o el Rey Enigma, un personaje disfrazado de tablero que afirma ser jugador profesional en activo. Por si a alguien le quedaba alguna duda sobre si el ajedrez podía monetizarse: la respuesta es rotundamente afirmativa.
Y, ¿dónde queda el ajedrez de competición?
Tal como afirmaba Hikaru Nakamura en el documental Untold: Chess Mates, “para los mejores jugadores, la clasificación sobre el tablero es el baremo de referencia”. Ese es el principal motivo que hizo a la polémica figura de Hans Nieman traspasar la pantalla y recorrerse el mundo en busca de convocatorias de torneos. Meses más tarde se convertiría en gran maestro y podría enfrentarse en las grandes competiciones a algunas de las caras de la élite del ajedrez –que no son necesariamente activas en la red–, como Ian Nepomniachtchi (#6), Fabiano Caruana (#3) o Alireza Firouzja (#5).
Esta tendencia convive también con el descenso en la media de edad de los jugadores de alto nivel. El título del gran maestro más joven lo sostiene Abhimanyu Mishra, que se hizo con él hace cinco años, a los 12, un logro que ha igualado este año otro prodigio del ajedrez, el argentino Faustino Oro. El propio Gukesh se convirtió en 2024, con solo 18 años, en el campeón del mundo de ajedrez más joven de la historia. Y este año, el enfrentamiento por el título de campeón del mundo, que se celebrará del 24 de noviembre al 12 de diciembre en Ginebra, enfrentará a Gukesh a otro joven de tan solo veinte años, Javokhir Sindarov (#4).
Si Bobby Fischer, que fue campeón mundial con 29 años, alzara la cabeza, poco reconocería del ajedrez actual, aunque quizás –y solo quizás– se alegraría de conocer la magnitud de su alcance.
Un cara a cara patrocinado por Netflix
En septiembre de 2022, el estadounidense Hans Niemann (23 años) derrotó a Magnus Carlsen en la Sinquefield Cup de San Luis (la competición más vista en el mundo del ajedrez), cuando este sostenía el título del número uno del mundo. Era su segunda derrota contra Niemann en una competición.
Tras la partida, el noruego abandonó el torneo y acusó públicamente a Niemann de hacer trampas, aunque no presentó pruebas. Niemann reconoció haber hecho trampas en partidas online durante su adolescencia, pero negó haberlo hecho en partidas presenciales. El caso adquirió una enorme repercusión y alimentó todo tipo de especulaciones, incluida la surrealista teoría –amplificada en X por Elon Musk– de que podía haber utilizado un dispositivo oculto que le transmitiera las jugadas mediante vibraciones anales.

El escándalo dio un giro cuando Chess.com analizó la partida de San Luis junto a otras partidas presenciales de Niemann y no encontró pruebas concluyentes de que hubiera hecho trampas. Niemann demandó entonces a Carlsen, Chess.com y otros implicados por cientos de millones de dólares; finalmente, el conflicto terminó en un acuerdo extrajudicial.
Untold: Chess Mates reconstruye todo el caso con la participación del propio Carlsen, aunque el noruego no llega a disculparse por las acusaciones que pusieron en duda públicamente la reputación de su rival.