El gran cambio llegó a finales del siglo XV, con la modificación de las reglas y de las piezas.

3 juegos de ajedrez para aficionados y coleccionistas

Hoy, además de considerarse un deporte internacional, poseer un set de ajedrez con un diseño único es también símbolo de cultura y refinamiento estético.

POR Compartir | 03 Junio 2026

El ajedrez ha vencido al tiempo y sigue conservando su prestigio intelectual como uno de los juegos más antiguos del mundo. Sus orígenes se remontan a hace más de 1.500 años y, a lo largo de la historia, ha logrado mantener su presencia, su prestigio y su expansión internacional.

La razón de su permanencia puede estar relacionada, en parte, con su propia estructura. Se trata, en esencia, de un juego de estrategia pura que exige pensamiento lógico, anticipación y control en cada movimiento. Dos jugadores frente a frente, 64 casillas y 32 piezas que representan un sistema completo de enfrentamiento que ha sido interpretado, durante siglos, como una forma simbólica de poder, lucha y dominio de fuerzas opuestas. 

 

Las raíces del ajedrez

Los historiadores sitúan su origen en la India, alrededor del siglo VI, como una adaptación del chaturanga. Este juego, pensado originalmente para cuatro jugadores, representaba las cuatro divisiones del ejército indio: la infantería, la caballería, los elefantes y los carros. El objetivo final no era dar jaque mate al rey, como en el ajedrez, sino eliminar de manera progresiva a los oponentes.

Desde allí, el juego se expandió hacia Persia, donde se transformó en el shatranj, una versión mucho más cercana al ajedrez moderno. A partir de ese punto, pasó al mundo árabe y terminó llegando a Europa entre los siglos IX y X, a través del comercio y el intercambio cultural.

Durante la Edad Media, jugar al ajedrez era un pasatiempo ligado a la corte, a la nobleza y a ciertos círculos religiosos e intelectuales. De hecho, aparece documentado en distintas cortes europeas como un juego asociado a la formación del pensamiento estratégico. No es casual que el llamado Libro del axedrez, dados e tablas, encargado por Alfonso X en 1283, ya recogiera distintas variantes del ajedrez practicadas en la época.

 

Un juego atemporal con un diseño único

El gran cambio llegó a finales del siglo XV, con la modificación de las reglas y de las piezas. La dama ganó su movimiento actual y el juego se volvió más dinámico, más rápido y más táctico. El primer avance antes de convertirse en el ajedrez moderno que conocemos hoy. En el siglo XIX, empezaron a organizarse los primeros torneos internacionales y, con el tiempo, aparecerían nombres que pasarían a la historia, como Capablanca, Fischer o Kárpov

A día de hoy, el ajedrez se ha extendido hasta convertirse en un deporte reconocido a nivel internacional, se ha popularizado como un elemento de diseño. Poseer un tablero tallado a mano y elaborado con materiales de calidad es, para muchos aficionados y coleccionistas, una muestra decorativa, de personalidad y símbolo de elegancia

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