pseudociencia

El mercado de la pseudociencia

Los ciudadanos que consultan sus síntomas en Internet pueden llegar a conclusiones erróneas, por falta de conocimiento, o caer en las sugestivas trampas de tratamientos que no están sustentados por estudios científicos.

BY Enric Ros | 18 December 2025

Tal como explica el filósofo francés Éric Sadin, en su imprescindible ensayo La era del individuo tirano, las actuales tecnologías nos provocan una (falsa) sensación de autonomía casi total y tienden a reafirmar nuestra subjetividad. Atrapados en el “agujero negro” de su teléfono móvil, ensimismados en la información que este les ofrece e indiferentes a la existencia de los demás, “los individuos se encuentran como envueltos por un halo propio que los aísla de todo lo que se presume que les es ajeno o inapropiado”.

Esto, en el campo de la salud, puede tener consecuencias especialmente graves. La ciencia, evidentemente, no se hace eco de opiniones sin fundamento, sino que corrobora sus investigaciones sometiéndolas a rigurosos procesos de verificación. La tentación de dejarnos llevar por las promesas de terapias alternativas no demostradas, suplementos “milagrosos” o recomendaciones de personas sin titulación profesional debe evitarse a toda costa, si no queremos arriesgarnos a pagar un alto precio.

En este sentido, en 2025, el Ministerio de Sanidad ha lanzado la campaña “Remedios siempre con evidencia científica”, que busca ofrecer información clara, accesible y verificada, respondiendo a algunas de las dudas más frecuentes de los ciudadanos. Su objetivo es luchar contra la “infoxicación” que puede encontrarse en un reguero incontrolable de publicaciones de Internet.

 

Los riesgos de consultar con “doctor Google”

Para hablar sobre los posibles cambios en los comportamientos de los pacientes, entrevistamos al Dr. Cristian Herrera, médico de la Unidad de Medicina Interna de la Clínica HLA Vistahermosa Alicante. En palabras de este reputado profesional sanitario, “en los últimos tiempos, nos encontramos con diversas personas que revisan en Internet las posibles enfermedades asociadas a sus síntomas antes de acudir a la consulta. Esto provoca que realicen valoraciones que pueden ser erróneas o que exijan pruebas diagnósticas que no son adecuadas para su caso”. En ocasiones, al no obtener la respuesta que esperan por parte de su médico, generan desconfianza hacia él, cosa que puede acabar afectando a la evolución de su dolencia.

Para el Dr. Jordi Morillas, jefe de servicio de Medicina Intensiva del Hospital de Barcelona, con quien también hemos podido conversar, “existe un antes y un después de ChatGPT. En la época en que muchos pacientes consultaban en Google, solían venir bastante confundidos y con una visión muy pesimista de su posible estado de salud. Ahora, con la IA, intentan individualizar su diagnóstico y eso hace que tengan más preguntas”.

 

La velocidad como enemigo

Otra tendencia común es que, fruto de unos tiempos basados en la inmediatez, los pacientes exijan de los profesionales un diagnóstico inmediato. “Existen pruebas que pueden tardar un cierto tiempo. En muchos casos, una prueba marca la necesidad de realizar otra con posterioridad, lo que puede retrasar algo más el diagnóstico. Existen razones técnicas que explican que el médico necesite un cierto tiempo para llegar a una conclusión bien sustentada”, nos dice el Dr. Herrera. 

En opinión del Dr. Morillas, “lo fundamental es que el médico sea capaz de crear confianza a sus pacientes. En Medicina tenemos varias palabras para indicar que no sabemos el origen de una enfermedad: idiopático, esencial, criptogénico, primario… La falta de información es lo que provoca más incertidumbre. Por eso, nosotros nos sentamos todos los días con los pacientes y sus familias, para explicarles de la forma más completa posible todo lo que sabemos sobre su dolencia”.

Por eso, debemos aprender a seguir los protocolos que nos indican los profesionales acreditados, sin pretender acceder a “atajos” que no facilitan la identificación correcta de nuestra posible afectación. Como bien apunta el Dr. Herrera, “el criterio de los médicos y enfermeras que nos atiendan siempre estará más sustentado que el de cualquier vídeo de Internet”.   

 

No existen terapias alternativas

Tal como ha señalado la Dra. Rosa Arroyo, vicepresidenta segunda de la Organización Médica Colegial de España (OMC) y coordinadora del Observatorio Contra las Pseudociencias en la misma organización, “no hay medicina alternativa, hay medicina basada en la evidencia, y bajo ese compromiso tenemos que seguir trabajando (…) en acciones como la promoción de la educación sanitaria y en lograr la regulación de la publicidad sanitaria”. 

La misma opinión sostiene el Dr. Herrera, quien no duda en afirmar que “los remedios milagrosos son siempre una mentira”. Este médico internista nos alienta a abandonar el “pensamiento mágico”, que difunde las bondades infalibles de los “productos naturales”: “Buena parte de los fármacos que han demostrado su efectividad en estudios clínicos han sido sintetizados en laboratorio a partir de productos que se encuentran en la naturaleza. La etiqueta natural no es en sí misma una garantía, sino más bien algo que debería generarnos una sensación de alerta. Tengamos en cuenta que la mayor parte de los venenos son también naturales”.  

Los profesionales del sector sanitario tienen claro, como ha manifestado la Dra. Arroyo, que “la lucha contra el intrusismo no es algo corporativista”, sino una “defensa de los intereses de los consumidores y usuarios contra la pseudociencia y la mala praxis”. 

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