Las vacaciones son para desconectar, pero los especialistas en medicina del sueño recuerdan que el organismo sigue necesitando ciertos puntos de referencia.

Claves para tener un descanso óptimo este verano

Apagamos el ordenador, las alarmas y la tensión constante del día a día cuando llegan las vacaciones. Y, con ellas, el placer de descansar y sentirse bien. Pero no siempre es sencillo saber gestionar todo ese tiempo libre.

POR Àngela Zorrilla | 25 Junio 2026

Para muchas personas, desconectar del trabajo y de las obligaciones diarias requiere de un esfuerzo. Tras meses funcionando con la agenda llena, la llegada de las vacaciones puede venir de la mano de una cierta sensación de inquietud o vacío. Esta alteración en la rutina tiene su explicación física. 

Durante el año, el cuerpo sigue unos horarios más estrictos y una sobreestimulación continuada de tareas y planes. Todo ello desparece, de golpe, y muchas personas lo experimentan con un cansancio repentino o problemas para dormir por las noches, debido a los niveles elevados de cortisol en nuestro cuerpo.

El cerebro necesita cierto tiempo de adaptación para poder pasar de ese ritmo intenso a uno mucho más relajado, además de aprender a no sentirse culpable por no tener nada que hacer, disminuir la propia auto exigencia y darse permiso para parar.

 

Primer paso: détox digital

Las vacaciones recuerdan que el descanso juega un papel indispensable en la salud y el bienestar. Estas semanas sin despertador fomentan la liberación de dopamina, la hormona del placer, y permiten recuperar la energía y revitalizar cuerpo y mente. Dormir sin alarmas y sin madrugones es perfecto para que el cuerpo recupere su ritmo natural de sueño y mejore el estado de ánimo, ya que, según la Sociedad Española de Sueño, cerca del 48 % de la población adulta española no disfruta de un descanso de calidad.

Para ello, hay un paso importante: practicar el détox digital. Los españoles pasan de media más de tres horas al día utilizando el teléfono móvil fuera del horario laboral. Es por eso que se recomienda ir progresivamente dejando a un lado el teléfono y evitar revisar correos desde las tumbonas de la piscina. 

Para conseguir desconectar tecnológicamente, los expertos recomiendan seguir pequeños trucos. Por ejemplo, configurar un mensaje automático que avise que, durante unas semanas, no se revisará el correo laboral o desactivar las notificaciones que se reciben de alguna app concreta y hacen que se esté constantemente enganchado al móvil.

Saber desconectar no siempre es sencillo, y muchas personas acaban atrapadas en lo que se conoce como doomscrolling; es decir, el consumo casi obsesivo de noticias negativas y pesimistas en redes sociales o Internet. Diversas investigaciones han observado que este hábito se asocia con mayores niveles de ansiedad, estrés psicológico y síntomas depresivos, especialmente cuando ocupa una parte importante del tiempo libre. 

La appstinencia es clave para disfrutar del verano, ya que sirve para recargar la mente, descansar la vista y mejorar la creatividad. Además, reducir el tiempo frente a las pantallas y sustituirlo por actividades al aire libre o encuentros sociales puede favorecer el bienestar emocional y disminuir el sedentarismo.

 

¿Cómo gestionar el tiempo libre?

Paralelamente, es importante descubrir qué nos hace sentir bien a cada uno de nosotros. Leer en silencio, pasear por la montaña con la familia o disfrutar de un aperitivo frente al mar. Lo mejor de las vacaciones es dejar que la vida personal tenga todo el protagonismo posible y olvidarse, por unas semanas, de la conciliación y las prisas. El verano es el momento ideal para hacer un alto en el camino y disfrutar de buenas compañías sin mirar el reloj (o el correo de la empresa) constantemente.

Pero antes de apagar durante unos días el ordenador, hay que dejar todos los temas laborales resueltos y organizados. Y también las tareas ligadas a la vuelta al cole como apuntar a los niños a la extraescolar de deporte o matricularlos en el nuevo curso. Es el momento, además, de esbozar pequeñas ideas o proyectos para las vacaciones. No se tratar de organizar al detalle las vacaciones, pero sí tener en cuenta aquellos planes que nos gustaría poder llevar a cabo durante este tiempo libre.

En definitiva, estas semanas que vienen son el momento perfecto para leer, pasear o retomar la práctica de ejercicio físico o algunas aficiones que, durante el año, quedan relegadas a muy pocos días.

 

¿Cómo adaptar la rutina al verano?

Las vacaciones son para desconectar, pero los especialistas en medicina del sueño recuerdan que el organismo sigue necesitando ciertos puntos de referencia. Mantener unas rutinas mínimas ayuda a descansar mejor y evita que la vuelta al trabajo se convierta en un pequeño jet lag.

  1. No cambies radicalmente tus horarios de sueño. Retrasar el horario una o dos horas puede ser razonable, pero convertir la noche en el día altera el ritmo circadiano y dificulta la vuelta a la rutina.
  2. Prioriza la hora de levantarte más que la de acostarte. La hora de despertar actúa como “ancla” del reloj biológico. Mantenerla ayuda a que el cuerpo regule mejor el descanso.
  3. Exponte a la luz natural por la mañana. Pasear o desayunar al aire libre durante las primeras horas del día favorece la sincronización del ritmo circadiano y mejora la calidad del sueño nocturno.
  4. Mantén cierta actividad física diaria. Caminar, nadar o montar en bicicleta ayuda a reducir el estrés acumulado y favorece el descanso nocturno.
  5. Mantén el dormitorio fresco durante las noches de verano. El cuerpo necesita disminuir ligeramente su temperatura para dormir correctamente. Los especialistas sitúan la temperatura ideal de la habitación entre los 15 y los 19 °C.
  6. Reserva la última hora del día para bajar revoluciones. Leer, darse una ducha templada o escuchar música relajante facilita la transición hacia el sueño. Deja también las pantallas una hora antes de acostarte.

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