Por lo general, una ampolla suele curarse entre 5 y 10 días si se trata adecuadamente.

Cuidar y prevenir ampollas por fricción

Es importante no retirar la piel que cubre la ampolla, que funciona como barrera de entrada a bacterias o posibles roces.

POR Compartir | 02 Octubre 2026

Todos hemos sufrido alguna vez una ampolla por fricción en la mano o en el pie, especialmente en verano y otoño, cuando pasamos más tiempo de pie y sudamos más. Estos pequeños sacos de piel rellenos de líquido suelen surgir como respuesta a una agresión externa, normalmente el roce o el calor, así como enfermedades cutáneas.

El líquido es una mezcla de plasma sanguíneo, agua y proteínas que ha generado el cuerpo para proteger la zona (como un vendaje natural que protege el tejido dañado frente a infecciones y golpes). Aunque suele ser transparente, puede oscurecer si hay presencia de sangre.

Los motivos más comunes de su aparición son: 

  • Roce continuado: el contacto repetido con superficies rugosas, especialmente al caminar descalzo o utilizar un calzado que no se adapta bien al pie, puede provocar ampollas. 
  • Exceso de sudor: la humedad hace que la piel se vuelva más blanda y vulnerable, favoreciendo que la fricción termine dañándola. 
  • Temperaturas elevadas: caminar sin protección sobre superficies demasiado calientes puede causar lesiones y ampollas en la piel. 
  • Infecciones: determinadas infecciones causadas por bacterias u hongos pueden afectar a las capas más superficiales de la piel y provocar la aparición de ampollas. 
  • Problemas de circulación: una irrigación sanguínea deficiente puede comprometer los tejidos y favorecer la inflamación, las lesiones y la aparición de heridas.

 

Cuidados

Por lo general, una ampolla suele curarse entre 5 y 10 días si se trata adecuadamente. Para ello, es necesario evitar presión y fricción: nada de zapatos apretados, tejidos ásperos o actividades que irriten la zona.

Es importante no retirar la piel que cubre la ampolla, que funciona como barrera de entrada a bacterias o posibles roces. Tampoco es aconsejable quitar el líquido interior, que suele acabar saliendo por su propia cuenta.

Se debe lavar la zona con agua y jabón y cubrir la ampolla, para evitar el roce, con una venda adhesiva, una gasa estéril o un apósito. Productos naturales como aloe vera o vaselina pueden ayudar con la cicatrización, una vez la bolsa de líquido haya drenado. Si la ampolla presenta síntomas de infección, debes acudir al médico lo antes posible. 

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