El papel de la fibra en la alimentación

El papel de la fibra en la alimentación

La fibra dietética es crucial para la salud digestiva, cardiovascular y metabólica. Estos son sus beneficios, tipos y cómo incorporarla en la alimentación diaria.

POR Silvia Cardona | 30 Diciembre 2025

La fibra es un tipo de carbohidrato que no aporta energía (calorías) y que resiste a la digestión y absorción en el intestino delgado. A través de la dieta, llega al sistema digestivo y es fermentada gracias a la acción de la microbiota intestinal. Está implicada en múltiples funciones que afectan tanto la salud digestiva como a la salud general, con lo que es un esencial en la alimentación. 

Existen dos categorías principales de fibra dietética: 
 

  • Fibra soluble. Ayuda a ralentizar la digestión y aporta saciedad. Se encuentra en alimentos como la avena, la cebolla, las legumbres, la manzana, el plátano y la cebada.
  • Fibra insoluble. Aumenta el volumen del bolo fecal y mejora la consistencia de las heces, lo cual  ayuda a prevenir el estreñimiento. Se encuentra en alimentos como el arroz integral, la quinoa, las verduras de hoja verde, los frutos secos y el salvado de trigo.


Ambos tipos de fibra suelen estar presentes en la gran mayoría de alimentos de origen vegetal.

 

Beneficios de la fibra en la alimentación

Los principales beneficios de una dieta rica en fibra son:

  • Favorece la microbiota intestinal, contribuyendo a una óptima salud digestiva. Los prebióticos son un tipo de fibra que sirve de alimento para las bacterias beneficiosas que habitan en el intestino. Cuando dichas bacterias fermentan la fibra, se producen ácidos grasos de cadena corta (AGCC), los cuales tienen efectos muy importantes para la salud intestinal. Por ejemplo, fortalecen la barrera intestinal, reducen el estrés oxidativo y tienen efectos antiinflamatorios. 
  • Ayuda a regular los niveles de glucosa en sangre y a reducir el colesterol LDL, lo cual reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares y diabetes tipo 2. 
  • Aporta mayor saciedad, lo que desplaza el consumo de alimentos superfluos y poco recomendables y se relaciona con el mantenimiento de un peso saludable.
     

Por el contrario, seguir una dieta baja en fibra se ha asociado a un mayor riesgo de sufrir dislipemias, hipertensión arterial, algunos tipos de cáncer (especialmente colorrectal y de mama), diabetes tipo 2 y obesidad. Además, a menudo, una dieta baja en fibra se traduce en un patrón alimentario rico en alimentos refinados y procesados, con bajo consumo de fruta entera, verduras, legumbres y cereales integrales.   

 

¿Cuánta fibra dietética se debe consumir y de dónde obtenerla? 

 

Una dieta rica en fibra es uno de los pilares para mantener un buen tránsito intestinal, evitar el estreñimiento y favorecer la salud digestiva. No obstante, hay que tener en cuenta que el aumento de la ingesta de alimentos ricos en fibra debe ser progresiva, permitiendo que el sistema digestivo se adapte. De lo contrario, es común experimentar molestias como distensión abdominal o meteorismo (acumulación de gases).

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) recomienda un consumo de 25 gramos de fibra al día como mínimo. Según datos del estudio ANIBES, en España se produce un consumo medio de 12,7 gramos diarios, muy por debajo de lo aconsejado. 

¿Cómo podemos incorporar más fibra en nuestra dieta diaria?

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