El estilo de vida suele tener un papel importante para evitar las afonías y disfonías.

Mitos y verdades sobre cómo cuidar la voz

Carraspear, susurrar o recurrir a remedios caseros son prácticas habituales cuando aparece una disfonía, aunque no siempre son beneficiosas. ¿Qué hay de cierto en estos consejos?

POR Mariona Fernández | 23 Marzo 2026

La voz es una de las señas de identidad más personales que poseemos y nuestra principal vía de comunicación. Gracias a la voz podemos hablar, reír, gritar, cantar y, en definitiva, expresarnos. Sin embargo, aunque la utilizamos a diario, no siempre lo hacemos de una forma adecuada ni la cuidamos correctamente.

Durante el día forzamos constantemente las cuerdas vocales. Respiramos de manera incorrecta, hablamos en entornos ruidosos y carraspeamos sin tener en cuenta el desgaste que esto produce en la laringe. “De la misma forma que cuidamos el corazón o la alimentación, la salud vocal también forma parte de un estilo de vida saludable”, explica María José Lavilla, especialista en otorrinolaringología en el HLA Centro Médico Zaragoza.

En algunas profesiones, la voz es la principal herramienta de trabajo, por lo que es común mantener hábitos saludables y acudir a revisiones periódicas como prevención. En cambio, en la vida cotidiana, los problemas vocales tienden a normalizarse y se suele recurrir a soluciones populares sin una valoración profesional previa.

 

Los problemas vocales más frecuentes

La calidad de la voz depende del equilibrio de un mecanismo complejo formado por las cuerdas vocales, los músculos, los nervios y las vías respiratorias. Cuando uno de ellos se ve alterado, puede producir desde una leve disfonía hasta la pérdida total de la voz.

Según los datos de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Patología Cérvico-Facial, aproximadamente el 5% de la población española sufre algún trastorno de la voz que requiere la intervención de un especialista.

Las afecciones más frecuentes son las disfonías funcionales, los nódulos vocales y la laringitis crónica. Estas alteraciones suelen estar relacionadas con el sobreesfuerzo vocal, el estrés o una mala técnica de respiración. Asimismo, algunos estudios señalan que los fumadores tienden a desarrollar tos crónica y ronquera persistentes debido a la irritación que provoca el humo. “El tabaco, de hecho, especialmente asociado al alcohol, es el principal factor de riesgo de cáncer de laringe”, señala la especialista.

 

Mitos y verdades sobre el cuidado de la voz

 

 

Revisa tus hábitos

El estilo de vida suele tener un papel importante para evitar las afonías y disfonías. La doctora María José Lavilla aconseja mantener unos hábitos saludables, como:

  • Evitar el tabaco y el exceso de alcohol.
  • Mantener una buena hidratación.
  • Evitar gritar o competir con el ruido ambiental.
  • Realizar pausas vocales.
  • No automedicarse con corticoides ni antibióticos.
  • Tratar el reflujo si existe.

La mayoría de los problemas vocales son benignos y pueden tratarse fácilmente. Ignorar las señales de alarma, como las afonías o disfonías prolongadas puede desencadenar trastornos más graves. “La prevención, la hidratación y la consulta a un especialista siguen siendo las mejores herramientas para conservar la voz”.

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