¿Por qué sale el herpes labial?
La mayoría de las infecciones por VHS son asintomáticas o pasan desapercibidas, pero también pueden aparecer ampollas dolorosas de forma periódica. En verano existen varios factores que pueden favorecer la aparición del herpes labial y empeorar debido a su exposición al sol.
Se estima que el 64% de las personas menores de 50 años tienen infección del virus del herpes simple de tipo 1 (VHS-1), la principal causa del herpes labial, según la Organización Mundial de la Salud. La mayoría de estas personas, a pesar de estar infectadas, son asintomáticas. Eso es debido a que el VHS-1 tiene una característica muy particular: después de la infección inicial no desaparece del cuerpo, sino que “se esconde” dentro de ciertas células nerviosas. El sistema inmunitario lo mantiene desde entonces en estado de latencia y no produce síntomas.
Habitualmente, la infección por VHS-1 suele propagarse por el contacto piel con piel durante la infancia, al entrar en contacto con otra persona que ya lo tiene. Puede tratarse, pero no tiene cura; en determinadas circunstancias, el virus puede volver a activarse, viajar otra vez hacia la piel o los labios y causar lo que conocemos como “calenturas” o herpes labial.
La frecuencia con la que se producirá esta reactivación es muy variable. Algunas personas lo padecen durante algunos años y no vuelven a tener ningún tipo de manifestación; otros conviven con ello con regularidad. Debido a su alta capacidad de contagiar, es importante no confundir esta infección vírica con las aftas bucales, que suelen aparecer en el interior del labio o la boca. Aunque el aspecto es similar, las aftas no son contagiosas, el VHS sí.
Herpes y sol: una mala combinación
El verano reúne varios de los factores clave para la activación de un brote de herpes simple: los cambios de ritmo en el trabajo y de descanso por la intensidad lumínica estival suelen influir en el funcionamiento del sistema inmunológico. A esto se le suma la deshidratación y los baños prolongados en el mar, que secan la mucosa oral, e incluso cambios en la dieta, que pueden incluir alimentos ricos en arginina.
El factor más peligroso, sin embargo, es el sol. La radiación ultravioleta (UV) actúa como uno de los desencadenantes principales del virus. Para prevenir sus posibles efectos, es necesario aplicar bálsamos labiales con FPS 30 o superior y protección solar antes de exponernos al sol.
Las recurrencias del herpes labial fotoinducido se pueden inhibir en aproximadamente el 90% de los pacientes con la combinación de fotoprotección y un tratamiento antiviral profiláctico, según un estudio publicado en The Lancet, por lo que este es el remedio más infalible para evitar su aparición.
¿Qué hacer cuando sale un herpes labial?
La mejor manera de tratar el herpes labial es atacarlo antes de que salga. Eso implica dos cuestiones: en primer lugar, estar atento a posibles síntomas si estás pasando por algún proceso de debilitación inmunológica (fiebre, menstruación, estrés emocional, una intervención quirúrgica); algunos posibles síntomas iniciales son hormigueo, dolor y picor en los labios o la zona que los rodea.
En segundo lugar, tener los medicamentos correctos a mano para poder usarlos a la primera señal de una ampolla. A menudo se recurre a medicamentos tópicos antivirales que tratan los herpes labiales para disminuir su duración y gravedad, siendo el más frecuente el Aciclovir. La eficacia del tratamiento de los episodios recurrentes será mayor si se inicia antes de que hayan transcurrido 48 horas desde el comienzo de los síntomas.

En cualquier caso, es imprescindible usar una solución recomendada por un profesional, ya que existen algunos remedios “caseros” que no solo no detienen el progreso del virus, sino que pueden dar lugar a alergias e irritaciones, como el alcohol, la pasta de dientes o el zumo de limón.
Finalmente, hay que tener en cuenta el proceso del virus durante una activación para no contagiar a nuestro entorno. El VHS-1 tiene cinco etapas de desarrollo, todas ellas contagiosas. Los primeros días desde la aparición de una herida son el momento de mayor riesgo de contagio, pero incluso cuando las llagas se secan y forman costras, si la costra se agrieta y sale líquido de ella, puede transmitir el virus.
¡Cuidado con estas otras partes del cuerpo!
El herpes simple puede aparecer en casi cualquier parte de la piel o mucosas, aunque los brotes más frecuentes son los de alrededor de la boca. Como el contagio sucede por la piel, el virus puede extenderse o inocularse en otras áreas y aparecer en alguno de los siguientes lugares: