La rinitis alérgica se confunde fácilmente con la sinusitis, que, en ocasiones, suele venir precedida por la rinitis como consecuencia de la congestión nasal.

Cómo distinguir una rinitis alérgica

El 21% de los españoles adultos sufre rinitis alérgica, una enfermedad respiratoria crónica que provoca estornudos, secreción nasal y conjuntivitis. Estos síntomas, sin embargo, pueden confundirse fácilmente con un resfriado o con otras infecciones de mayor gravedad.

POR Isabel López | 24 Marzo 2026

Según estimaciones de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), 1 de cada 4 personas padece algún tipo de alergia, siendo los problemas respiratorios los más frecuentes. Con una prevalencia de entre el 20 – 40%, afectan a más de un 6% de la población mundial y más de un 21% de la española.

Sus síntomas responden a uno de los cuadros más comunes que reciben los centros de atención primaria: congestión y secreción nasal, pérdida de olfato, estornudos e irritación en los ojos. Esto, sumado a las subidas y bajadas de temperatura propias de la época del año, puede confundirse fácilmente con un resfriado común o una infección de otro tipo.

 

Aspectos clave de la rinitis alérgica

En primer lugar, la rinitis alérgica es una enfermedad respiratoria crónica. Eso no significa que sus síntomas estén siempre presentes, sino que la predisposición inflamatoria persiste en el tiempo, aunque sus síntomas aparezcan de forma intermitente.

Se caracteriza por una hiperactividad nasal que provoca estornudos, secreción nasal y sensación de picor, que habitualmente desencadena también en conjuntivitis u otitis y, con frecuencia, se relaciona con el desarrollo de asma bronquial. De hecho, el 70% de los asmáticos también padece rinitis alérgica simultáneamente.

Esta reacción suele darse ante la inhalación de alérgenos ambientales, siendo los más comunes el polen estacional, los ácaros del polvo, el moho o el pelaje de las mascotas. A esto se le suma la contaminación urbana, principalmente el humo de los automóviles, que aumentan la inflamación alérgica y la formación de IgE (el anticuerpo que ataca a los parásitos).

En los casos más graves, puede presentar problemas como sueño deficiente, empeoramiento del asma, infección en el oído, este último especialmente en niños, o sinusitis.  

 

¿Cómo se diferencian la rinitis de la sinusitis?

La rinitis alérgica se confunde fácilmente con la sinusitis, que, en ocasiones, suele venir precedida por la rinitis como consecuencia de la congestión nasal. La sinusitis, sin embargo, es una inflamación de los senos y conductos nasales, es decir, afecta a una zona más profunda del aparato respiratorio.

Sus síntomas diferenciales son la sensación de dolor o presión facial (frente, mejillas, cuencas de los ojos), secreción de mucosidad espesa de color y, en ocasiones, fiebre. La causa de esta infección es bacteriana o viral y su duración media es de cuatro a ocho semanas.

 

¿Por qué son importantes los lavados nasales?

La cavidad nasal actúa como primer filtro frente a agentes contaminantes. Las soluciones salinas, especialmente el agua de mar, ayudan a:

  • Arrastrar alérgenos y residuos al limpiar la mucosa nasal y sus pequeñas prolongaciones.
  • Disminuir la congestión, fluidificar y eliminar las secreciones acumuladas, facilitando la respiración.
  • Reducir la presencia de microorganismos y restos orgánicos, dificultando la proliferación bacteriana.
  • Hidratar y calmar la mucosa, reduciendo la intensidad de los síntomas.

 

Pasos a seguir ante un cuadro de rinitis alérgica

Ante la presencia de rinitis recurrente o crónica, estos son algunos pasos a tener en cuenta:

  • Dejar que el proceso evolucione durante unos días para averiguar si se trata o no de un cuadro alérgico.
  • Consultar con un especialista. A través de un cuestionario y/o pruebas, se identificará el o los desencadenantes de la reacción alérgica.
  • Tomar medidas preventivas para minimizar el contacto con las sustancias alergénicas.
  • El médico puede recomendar algún medicamento en función de la gravedad de los síntomas, como antihistamínicos, corticoides o descongestionantes.
  • Si existen síntomas de infección, es posible que se prescriban también antibióticos.
  • En algunos casos se puede considerar adecuada la inmunoterapia, que consiste en la inyección gradual del alérgeno responsable para disminuir la sensibilidad del cuerpo a este.  

Los síntomas de la rinitis alérgica son difíciles de diferenciar con exactitud, por lo que los pasos a seguir dependerán de la reacción fisiológica y del causante de esta. En cualquier caso, será un especialista el que diagnostique la enfermedad y proponga una pauta de tratamiento.  

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