Qué hacer (y qué no) ante un atragantamiento
El simple gesto cotidiano de tragar puede llegar a convertirse en una emergencia vital. Por ello, es importante reconocer los signos de atragantamiento y saber cómo actuar ante esta situación de riesgo.
Cada año, los servicios de emergencias españoles atienden miles de casos de atragantamiento, un problema que en 2022 provocó 3.546 muertes en España, según el Observatorio de Prevención de Riesgos y Accidentes (OPRA), siendo la tercera causa de muerte no natural en el país.
Aunque en la mayoría de los casos suele resolverse sin complicaciones, cuando la vía respiratoria queda completamente obstruida, la actuación rápida de quien está cerca puede salvar una vida.
¿Cómo reconocer un atragantamiento?
El atragantamiento se produce cuando un alimento u otro objeto bloquea parcial o totalmente el paso del aire hacia los pulmones. La clave es distinguir ambas situaciones. Si la persona puede toser, hablar o respirar, aunque con dificultad, se trata de una obstrucción parcial. En estos casos, lo más seguro es animarla a toser con fuerza y vigilar su evolución. No hay que meter los dedos en la boca ni dar golpes en la espalda sin necesidad, ya que podría empeorar la obstrucción.
En cambio, si no puede emitir sonidos, tiene tos ineficaz, se agarra el cuello o empieza a mostrar signos de asfixia, hablamos de una obstrucción completa, una urgencia real que requiere actuar de inmediato mientras se avisa al 112. Si en algún momento pierde el conocimiento, inicia la reanimación cardiopulmonar (RCP) mientras llegan los equipos sanitarios. Y, aunque la obstrucción se resuelva, es recomendable que la persona sea valorada por un profesional, especialmente si se ha aplicado la maniobra de Heimlich.
Bebés y embarazadas: ¿Qué cambia?
- Bebés (menores de un año). No se realiza la maniobra de Heimlich. Se coloca al bebé bocabajo sobre el antebrazo, con la cabeza más baja que el tronco, y se dan cinco golpes suaves pero firmes entre los omóplatos. Si no funciona, se gira bocarriba y se aplican cinco compresiones torácicas con dos dedos, en el centro del pecho. Puede repetirse el ciclo mientras alguien llama al 112.
Embarazadas (último trimestre) o personas con obesidad abdominal. La presión abdominal puede ser ineficaz o insegura. En su lugar, se realizan compresiones torácicas rodeando el torso por debajo de las axilas y presionando hacia dentro en el centro del esternón.
Qué vigilar tras el “susto”
Aunque la obstrucción se resuelva, es aconsejable una valoración médica, sobre todo si se aplicó la maniobra de Heimlich.
Tras el atragantamiento pueden aparecer molestias abdominales o torácicas, voz ronca, irritación en la garganta o pequeñas dolencias musculares. Si, horas después, surge dolor torácico persistente, dificultad al respirar, tos con sangre o sensación de cuerpo extraño; conviene acudir a urgencias.
¿Cómo actuar ante un atragantamiento?
Golpes en la espalda (5 veces)
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Colócate detrás y ligeramente a un lado de la persona. Sujétala por el pecho para inclinar su torso hacia delante (así, si el objeto sale, no volverá a entrar). Con la base de la mano libre, da hasta cinco golpes secos entre las escápulas.
Maniobra de Heimlich (hasta 5 compresiones)
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Desarrollada por el médico estadounidense Henry Judah Heimlich en 1974, es una técnica de primeros auxilios para desobstruir las vías respiratorias cuando un objeto bloquea el paso de aire.
Sitúate detrás, rodea la cintura con ambos brazos y cierra una mano formando un puño justo por encima del ombligo. Agarra ese puño con la otra mano y realiza compresiones rápidas hacia dentro y hacia arriba, como si quisieras formar una J. Alterna cinco compresiones y cinco golpes en la espalda hasta que el objeto salga o la persona recupere la respiración.