‘Varroa destructor’, el enemigo de las abejas
Considerada una de las mayores amenazas para la apicultura, la 'Varroa destructor' debilita las colonias, transmite virus y puede provocar el colapso de colonias enteras.
Las abejas tienen un papel fundamental en la polinización y el equilibrio de los ecosistemas. Durante la recolección de néctar y polen, lo transportan de una flor a otra, lo que favorece la reproducción de miles de especies. Además, las abejas melíferas producen miel, un endulzante natural que ha acompañado al ser humano durante siglos y que sigue considerándose hoy en día un alimento de calidad.
Durante años, esta especie se ha enfrentado a diversas amenazas. Según el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, alrededor del 10,4 % de las especies de abejas presentes en Europa están amenazadas de extinción, especialmente las silvestres, las cuales no son productoras de miel.
La pérdida de hábitat, el cambio climático, la agricultura intensiva y la expansión de especies invasoras explican parte de este declive. A estos factores se añade la Varroa destructor, un ácaro que afecta a la abeja melífera y que se ha convertido en uno de los principales problemas de la apicultura en España y en otros países productores de miel.
Una amenaza global para la apicultura
La expansión de Varroa destructor ha sido imparable desde mediados del siglo XX. Originario de Asia, este parásito evolucionó junto a las abejas asiáticas (Apis cerana), las cuales desarrollaron mecanismos naturales de defensa frente al ácaro. Gracias a ello, ambas especies convivían sin que las colonias llegaran a colapsar.
Todo cambió entre las décadas de 1940 y 1960, cuando comenzaron a introducirse colmenas de Apis mellifera en distintos países asiáticos para aumentar la producción de miel. Fue entonces cuando el ácaro dio el salto a esta especie, mucho más vulnerable a la infestación, y empezó a expandirse rápidamente por los principales países productores.
Así actúa la Varroa destructor en las abejas
Este parásito se fija en el cuerpo de las abejas y succiona todos sus recursos, especialmente el tejido graso. Como consecuencia, las apis mellifera se van debilitando y, con el tiempo, acaban muriendo.
Durante la temporada de enjambrazón, los ácaros adultos entran dentro de las celdas de las larvas, antes de que queden selladas con cera, para reproducirse. Allí, depositan sus huevos y las nuevas varroas se desarrollan alimentándose de la abeja durante su crecimiento.
¿Qué enfermedades transmite?
El daño de la Varroa no se limita al debilitamiento físico de las abejas, sino que son transmisoras de virus que infectan a toda la colonia. Los virus más comunes son:
- Virus de las alas deformadas, que provoca malformaciones visibles e impide que las abejas puedan volar.
- Virus de la parálisis aguda, asociado a alteraciones neurológicas y a una elevada mortalidad.
- Otros virus relacionados con la varroasis, que debilitan el sistema inmunitario y favorecen el colapso progresivo de la colonia.
Las abejas son un insecto imprescindible para los ecosistemas
Actualmente, no existe un tratamiento que elimine completamente esta plaga, sino que la salubridad y la destrucción de colonias infectadas son la solución más eficiente. La supervivencia de las colmenas dependerá de la vigilancia periódica para mantener la enfermedad bajo control. Proteger las abejas es, en esencia, un pilar que ayuda a mantener el equilibrio de los ecosistemas, la biodiversidad y nuestra alimentación.