Fachada de un edificio donde se encuentran instalados diversos aires acondicionados

Ventilador o aire acondicionado: ¿cuál es más sostenible?

Ante el aumento de las olas de calor, surge el dilema de elegir entre un ventilador o aire acondicionado y cuál es más eficiente y sostenible.

POR Compartir | 29 Julio 2026

La AEMET ya ha anunciado tres olas de calor durante julio de 2026, con temperaturas que han alcanzado hasta los 44 grados en algunas comunidades autónomas. En Cataluña, concretamente, se ha registrado el inicio de verano más caluroso de los últimos 75 años, con temperaturas un 3,8 % superiores a la media climática.

Ante un verano cada vez más cálido, muchas personas optan por instalar alguno de los sistemas más utilizados para refrescar el hogar: el ventilador o aire acondicionado. Sin embargo, ambos aparatos presentan diferencias importantes en cuanto a coste económico, funcionamiento, confort e impacto ambiental.

 

Ventilador o aire acondicionado: ¿cómo funcionan?

Una de las principales diferencias entre ambos sistemas es la instalación. Tanto en ventiladores como en aparatos de aire acondicionado existen modelos que deben instalarse por especialistas y otros que simplemente se enchufan a la corriente eléctrica. 

En la mayoría de los casos, adquirir un ventilador resulta más rápido, económico y sencillo que instalar un climatizador, aunque no ofrece el mismo nivel de refrigeración ni confort.

Los aires acondicionados funcionan trasladando el calor desde el interior de la vivienda hacia el exterior. Para ello utilizan un gas refrigerante que absorbe el calor de la estancia, lo transporta y lo libera fuera del edificio, reduciendo así la temperatura de la habitación.

Los ventiladores, en cambio, no enfrían el aire, sino que lo ponen en circulación. Por ello, cuando el calor supera los 30 grados, la sensación de frescor disminuye considerablemente. Además, su efecto se percibe principalmente a corta distancia, por lo que resultan más eficaces en espacios reducidos.

 

Consumo energético e impacto ambiental

El uso masivo de aires acondicionados dispara la demanda eléctrica, especialmente durante los episodios de calor extremo. Pero al elegir entre un ventilador y un aire acondicionado, el consumo energético no solo influye en la factura de la luz, sino también en la huella ambiental.

Según datos del Ministerio recopilados en 2010, el aire acondicionado representa alrededor del 1 % del consumo energético de los hogares españoles. Además, un estudio publicado en El Ecologista señala que el uso intensivo de climatizadores puede elevar la temperatura de las ciudades entre 1,5 y 2 ºC.

Esto ocurre porque estos equipos expulsan calor al exterior, contribuyendo al aumento de las temperaturas urbanas y reforzando el denominado efecto isla de calor y el aumento de CO₂. Este fenómeno, especialmente visible en las grandes ciudades, provoca que las zonas urbanizadas registren temperaturas significativamente más elevadas que las áreas rurales o periféricas cercanas.

 

Efectos sobre la salud

El uso prolongado de aparatos de refrigeración también puede afectar a la salud respiratoria. Especialmente cuando los filtros no reciben un mantenimiento adecuado o cuando existe una diferencia excesiva entre la temperatura interior y exterior, lo que puede favorecer irritaciones en las vías respiratorias y sensación de sequedad.

 

Los ventiladores de techo, la opción más eficiente

En los últimos años, los ventiladores de techo se han popularizado como una solución intermedia al elegir un ventilador o aire acondicionado. Su funcionamiento es similar al de cualquier ventilador, aunque al ser más grande permite generar una corriente de aire más amplia y distribuir el frescor por toda la estancia. 

De hecho, según WWF, optar por estos dispositivos puede evitar la emisión de hasta 300 kilos de CO₂ durante los meses de verano en comparación con el uso continuado del aire acondicionado. Además, consumen mucha menos electricidad y ayudan a reducir tanto el gasto energético como el impacto ambiental del hogar.

 

En conclusión

La temperatura media en España ha aumentado 1,75 ºC desde 1961 y 2025 fue el tercer año más cálido de la serie histórica, empatado con 2024. Según el Ministerio, este incremento está relacionado con el cambio climático provocado por la actividad humana. 

Por ello, más allá del confort inmediato, es importante adoptar hábitos que reduzcan nuestro impacto ambiental. Pequeños gestos, como priorizar el uso de ventiladores, aprovechar las corrientes de aire naturales o reservar el aire acondicionado para los momentos de calor más extremo, pueden contribuir a disminuir el consumo energético y avanzar hacia un modelo más sostenible.

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