¿Qué es una dieta saludable?
Tal como informa el estudio de EAT-Lancet, una dieta saludable no se limita a prevenir la aparición de enfermedades, sino que debe fomentar un estado lo más completo posible de bienestar físico, mental y social.
Alcanzar un consenso sobre cuál debe ser una dieta mundial no es fácil. Implica tener en cuenta muchos factores, relacionados con la salud global y también con una producción sostenible y accesible para todos los ciudadanos, independientemente de cuál sea su nivel económico.
En general, la conclusión es que una ingesta calórica óptima debe estar formada por una diversidad de alimentos de origen vegetal, bajas cantidades de alimentos de origen animal (priorizando el consumo, si es posible, de los que contienen grasas insaturadas) y cantidades más limitadas de granos refinados, alimentos altamente procesados y azúcares añadidos.
Tal como señala Ujué Fresán, se trata de “adoptar dietas basadas fundamentalmente en plantas y reducir los alimentos de origen animal, y hacerlo cuanto antes mejor para mejorar los indicadores globales de salud y sostenibilidad”. Ante esto, quizá muchas personas puedan sentir amenazados ciertos placeres cotidianos, como disfrutar de la carne, el pescado o los lácteos, pero no se trata de eliminarlos de forma drástica, sino de apreciarlos en una medida justa para la salud individual y para el planeta.
Lo importante es –en palabras de Fresán– “recuperar el gusto por buena parte de los alimentos tradicionales, aumentando la proporción de aquellos menos habituales en nuestros hogares, como los cereales integrales o los frutos secos”.
El impacto positivo del cambio a la dieta planetaria
La Comisión de EAT-Lancet analizó de qué modo repercutiría este cambio de dieta sobre la mortalidad, siguiendo tres enfoques distintos:
Objetivos científicos de la Comisión para una dieta de salud planetaria, con posibles rangos, para una ingesta de 2500 kcal/día
Aunque la dieta de salud planetaria, que se basa en consideraciones de salud, es consistente con muchos patrones de alimentación tradicionales, no implica que la población mundial deba comer exactamente los mismos alimentos. Tampoco prescribe una dieta exacta.
En cambio, la dieta de salud planetaria esboza grupos de alimentos empíricos y rangos de ingesta de alimentos que, combinados en una dieta, optimizarían la salud humana.

La interpretación local y adaptación de la universalmente aplicable dieta de salud planetaria es necesaria y debe reflejar la cultura, geografía y demografía de la población y de los individuos.