El objetivo es desarrollar políticas que aseguren formas de competencia más justas

Trabajar por una agricultura sostenible

Producir alimentos de forma sostenible pasa también por transformar la manera en que cultivamos y gestionamos nuestros recursos. Para ello, Europa tiene la mirada puesta en 2040.

POR Enric Ros | 06 October 2026

En buena parte de Europa, la concentración de la actividad económica en los grandes centros urbanos ha provocado, durante tiempo, un cierto deterioro del medio rural. Hoy, sin embargo, somos más conscientes de que la agricultura y la producción de alimentos sirven para asegurar una alimentación saludable y sostenible de forma más autosuficiente.

Por esta razón, el pasado 2025 la Comisión Europea presentó un documento titulado Visión para la agricultura y la alimentación que pretende trazar una hoja de ruta estratégica para que, en 2040, se produzca una redefinición sustancial. Se trata de disponer de un sector agroalimentario más fuerte e innovador que beneficie tanto a los agricultores como a los consumidores. A continuación, resumimos algunas de sus principales conclusiones.

 

¿Cómo conseguir un sector agroalimentario próspero? 

Para cumplir con esta meta, la Comisión se ha centrado en cuatro líneas esenciales.

  1. Aumentar el atractivo: La agricultura debe ser una carrera profesional viable y también más deseable para las próximas generaciones. Esto implica apoyo de las administraciones, ingresos más justos y una cadena alimentaria fuerte y bien articulada.
  2. Prepararse para el futuro: El sector agrícola europeo debe ser capaz de transitar hacia una economía con bajas emisiones de carbono. Para ello, la Unión Europea (UE) promoverá prácticas agrícolas que sirvan para proteger los recursos naturales y mejorar el estado biológico del suelo.
  3. Ser más competitivos y resilientes: Las crisis que inevitablemente vendrán deberán convertirse en una fuente de nuevas oportunidades. 
    El objetivo es desarrollar políticas que prioricen la seguridad alimentaria, que diversifiquen las cadenas de suministro y aseguren formas de competencia más justas.
  4. Valorar los alimentos y a las personas: Las formas de vivir actuales han promovido un tipo de alimentación globalizada, urgente y a menudo desvinculada en exceso del territorio. Hay que volver a conectar a las personas con los alimentos y también con el paisaje, las tradiciones y el legado cultural de su entorno. Al mismo tiempo, hay que trabajar para reducir el desperdicio de alimentos y dar respuesta a preocupaciones sociales como el bienestar animal. 

 

Es urgente actuar

Aunque los medios no cesan de hablar de sostenibilidad, lo cierto es que no estamos haciendo lo suficiente. Así lo confirma el último Informe europeo de desarrollo sostenible, que puede consultarse en la página web de la Red Española para el Desarrollo Sostenible (SDSN Spain).

El informe confirma que, de momento, ningún país europeo ha logrado —ni está en camino de lograr— cumplir con los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). De hecho, los avances registrados se han ralentizado en los últimos tiempos, llegando incluso a entrar en retroceso (en el caso de España, por ejemplo, hemos pasado de la posición 20 a la 22 en el ranking de los 41 países estudiados).

Las asignaturas pendientes más acuciantes son, a escala global: la Acción por el Clima (ODS 13), la Biodiversidad y los Ecosistemas (ODS 14 y 15), la Producción y Consumo Responsables (ODS 12) y alcanzar el Hambre Cero (ODS 2). 

 

¿Cuál debe ser la producción global?

La Comisión Europea ha propuesto unos límites en los que debería permanecer la producción global de alimentos para disminuir el riesgo de cambios irreversibles o potencialmente catastróficos para el planeta.