Helados caseros para refrescar el verano
Ya sea con frutas, yogur, en versión ‘mágnum’ o con menos azúcar, los helados caseros son una versión más saludable y pueden hacerse al gusto.
Después de una comida o cena veraniega, nada apetece más que abrir el congelador y sacar un helado. Sin embargo, se recomienda moderar su consumo, ya que muchos de ellos contienen una elevada cantidad de azúcares, grasas y otros ingredientes ultraprocesados. Por ello, cada vez más consumidores buscan alternativas con un mejor perfil nutricional, pero sin renunciar al sabor.
Por suerte, es posible disfrutar de este postre en una versión más saludable: los helados caseros. Son muy sencillos de preparar y, además, las recetas se pueden adaptar según los gustos y necesidades de cada persona. También son ideales para nutrir el cuerpo, reducir el consumo de azúcar, evitar aditivos innecesarios y aprovechar ingredientes frescos y de calidad.
Un poco de historia
Aunque los helados llevan endulzando los veranos de muchas familias —y, para algunos, durante todo el año—, su expansión industrial no llegó hasta los años 50. Antes, se consideraban un producto de lujo reservado para unos pocos.
Pero sus orígenes son mucho más antiguos. Diversos historiadores sitúan sus antecedentes en la antigua Persia, donde hace más de 2.500 años ya se consumían postres elaborados con hielo, frutas y siropes, considerados los precursores de los helados actuales.
Para conservar el hielo durante todo el año, los persas construían unos depósitos llamados yakhchal, capaces de producir y almacenar hielo incluso en zonas desérticas. Gracias a esta tecnología surgieron las primeras recetas de sorbetes y otros postres fríos, una tradición que más tarde se extendió por Oriente Medio y Europa hasta dar lugar a los helados que conocemos hoy.
Opta por ingredientes naturales
Preparar helados caseros no significa renunciar al sabor ni conformarse con recetas aburridas. Existen muchas formas de elaborarlos: desde sorbetes ligeros y polos hasta el helado cremoso tradicional o con una cobertura de chocolate crujiente. Una de las grandes ventajas de hacerlos es la posibilidad de elaborarlos al gusto y con casi cualquier ingrediente que tengamos en la nevera.
A tener en cuenta al hacer helados caseros
Una de las maneras más sencillas de preparar helados caseros consiste en triturar fruta congelada y mezclarla con yogur griego. Sin embargo, algunas frutas contienen una elevada cantidad de agua, lo que favorece la aparición de cristales de hielo y puede hacer que el resultado final pierda cremosidad.
Para mantener una textura suave, similar a los helados tradicionales, conviene tener en cuenta algunos aspectos.
- Incorporar alguna fruta con menor contenido de agua. El plátano y el mango, por ejemplo, ayudan a mantener una textura más cremosa y mejoran la consistencia del helado.
- Cocinar previamente algunas frutas. Especialmente aquellas muy acuosas, como la sandía, las fresas y el melocotón. Cocinarlas con azúcar reduce la cantidad de agua presente y concentra el sabor.
- No eliminar por completo el azúcar. Es clave para aportar cremosidad, ya que inhibe la formación de cristales.
- Añadir algún lácteo. Ingredientes como la nata, el queso cottage o el yogur griego ayudan a mantener la textura.
- Incluir gelatina. La gelatina neutra actúa como estabilizante. Ayuda a mantener la estructura del helado, mejora su textura y evita que se derrita rápidamente.
2 recetas de helados caseros
Receta de helado cremoso tradicional
1 de 2
Ingredientes
- 500 g de mango congelado o plátano
- 200 g de fresas o cualquier otra fruta
- 150 ml de nata para montar muy fría
- 100 g de azúcar
- ½ limón
Receta de helado tipo 'mágnum'
2 de 2
Ingredientes
- 200 g de fresas o cualquier otra fruta
- 270 g de yogur griego o skyr
- ½ cucharada de esencia de vainilla o 1 vaina de vainilla
- 80 g de azúcar
- ½ limón
- (Opcional) 2 tabletas de chocolate al gusto
Para esta receta se necesitan moldes y palos de madera para helado.