¿Picadura de avispa o abeja? Conoce las diferencias
Identificar si se trata de una picadura de avispa o abeja permite actuar correctamente y reconocer a tiempo una posible reacción alérgica.
La picadura de avispa o abeja es frecuente durante el verano y, aunque suele causar reacciones leves, en algunos casos puede desencadenar una alergia y requerir atención médica. El dolor aparece de inmediato y puede ser intenso, aunque generalmente disminuye al cabo de unas horas.
A simple vista, no siempre es fácil distinguir el tipo de picadura ni identificar al insecto que la ha causado. Avispas y abejas tienen un aspecto parecido y ambas inyectan veneno al clavar el aguijón. Por ello, muchas personas creen que deben curarse con los mismos tratamientos, aunque cada una requiere cuidados diferentes.
¿Cómo pican las abejas y las avispas?
Ambos insectos utilizan el aguijón como mecanismo de defensa ante una amenaza. Las abejas suelen picar cuando se sienten atacadas o alguien se acerca demasiado a su colmena. Al hacerlo, su aguijón dentado queda clavado en la piel. Cuando intentan alejarse, pierden parte del abdomen y mueren poco después, por lo que solo pueden picar una vez.
Las avispas, en cambio, no suelen perder el aguijón, lo que les permite sobrevivir y volver a atacar. Por ello, una misma avispa puede provocar varias picaduras seguidas. Además, estos insectos se acercan con frecuencia a la comida y las bebidas, especialmente cuando se consumen al aire libre, lo que aumenta el riesgo de encontrarse con ellos durante el verano.
Diferencias entre la picadura de avispa o abeja y sus síntomas
Aunque ambas picaduras causan molestias similares, los venenos de abejas y avispas tienen una composición diferente. Según un artículo científico publicado en la revista Biomedicines, cada uno contiene distintos componentes alérgenos que pueden desencadenar reacciones de diferente intensidad según la sensibilidad de la persona.
El veneno de las abejas contiene componentes como la melitina y la fosfolipasa A2, relacionados con el dolor y la reacción inflamatoria que aparece tras la picadura. En el de las avispas destacan otras sustancias, como la fosfolipasa A1 y el antígeno 5, uno de sus principales alérgenos. Su composición hace que el ardor y el escozor sean más intensos.
Síntomas
En el caso de las avispas, los síntomas son muy parecidos: dolor localizado, picor, inflamación y una pequeña roncha caliente. La principal diferencia es que no suele quedar ningún aguijón y pueden aparecer varias marcas si el insecto ha picado más de una vez. Las molestias acostumbran a disminuir en unas horas, aunque la inflamación puede durar varios días.
¿Cómo actuar en cada caso?
Ante una picadura de abeja, lo primero es comprobar si el aguijón sigue clavado y retirarlo cuanto antes con cuidado, sin presionar el saco de veneno. Una vez extraído, hay que lavar la zona con agua y jabón y aplicar una compresa fría para aliviar el dolor y controlar la inflamación.
Las avispas no suelen dejar el aguijón, por lo que basta con limpiar la piel y aplicar frío local durante varios minutos. Si el picor o la hinchazón son intensos, un profesional sanitario puede recomendar antihistamínicos, analgésicos o algún tratamiento tópico. Conviene evitar rascarse, ya que puede irritar la piel y favorecer una infección.
Saber distinguir la picadura de avispa o abeja ayuda a aplicar los primeros cuidados, aunque lo más importante es observar la reacción del organismo. Síntomas como la urticaria extendida, la dificultad para respirar o la hinchazón de la lengua o la garganta pueden indicar una anafilaxia. Ante cualquiera de estos síntomas, es necesario solicitar atención médica inmediata.