¿Cuántos minutos debemos tomar el sol según la ciencia?
¿10 minutos, 20 o quizás 30? Tomar el sol favorece la producción de vitamina D, aunque hay que conocer los límites de exposición para proteger nuestra piel.
Con la llegada del verano, muchas personas aprovechan para tomar el sol y conseguir ese tono bronceado tan deseado. Durante esta época, diversas instituciones de la salud alertan de los riesgos que conlleva una exposición prolongada a la radiación en nuestra piel.
Aun así, algunos estudios señalan que cada vez más personas son conscientes de estos peligros y utilizan un factor de protección adecuado y evitan exponerse durante las horas más cálidas.
Pese a que la exposición excesiva es perjudicial, también lo es evitar completamente la luz solar. Cuando obtenemos la cantidad necesaria de sol, ayuda a mejorar la calidad del sueño, el estado anímico, fortalece el sistema inmunológico y estimula la producción de la vitamina D.
¿Cuándo se produce la quemadura solar?
Para una persona con un tipo de piel III, es decir, que tiende a quemarse de forma leve y se broncea de forma gradual, la exposición al sol no debería superar los 29 minutos durante el verano. Asimismo, durante el invierno, cuando la superficie corporal expuesta es menor, el tiempo podía ampliarse hasta los 120 minutos.
Esta es la conclusión a la que llegó un grupo de investigadores de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) tras analizar la irradiación solar ultravioleta entre las 12:30 y las 13:30 del mediodía.
No obstante, las personas con pieles más claras y sensibles, como las de fototipo I y II, deben prestar más atención, ya que pueden sufrir quemaduras después de 10 minutos de exposición, para el primer tipo, o 20 minutos, para el segundo. Por el contrario, las personas con pieles más oscuras y que raramente sufren quemaduras pueden soportar entre 50 y 60 minutos de sol.
Los riesgos de una insuficiencia de Vitamina D
Durante los meses de invierno es muy frecuente que los niveles de vitamina D estén más bajos, ya que nuestra piel está menos expuesta a los rayos UV. De acuerdo con la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición, los valores óptimos se sitúan por encima de 30 ng/mL, mientras que entre 10 y 29 ng/mL se consideran insuficientes y por debajo de 10 ng/mL, deficiencia.
En los últimos años, el interés por la vitamina D se ha extendido notablemente. Su papel en la salud es fundamental, ya que ayuda a la absorción de calcio y fósforo en el intestino. A diferencia de otras vitaminas, esta tiene la capacidad de actuar como hormona. Es decir, no se absorbe mediante la dieta, sino que el cuerpo la produce por sí mismo gracias a la acción de la luz solar en nuestra piel.

Cuando los niveles permanecen bajos durante mucho tiempo, el calcio no se absorbe correctamente y puede provocar dolor óseo, especialmente en la pelvis, la columna vertebral y las costillas. Como consecuencia, puede llegar a desarrollarse osteopenia y osteoporosis, dos condiciones que afectan a la densidad y fuerza de los huesos.
Además, investigaciones recientes sugieren que una alteración en los valores de la vitamina D podría estar relacionada con determinadas enfermedades autoinmunes. Por otro lado, también se asocia a debilidad muscular y un mayor riesgo de sufrir caídas, especialmente en personas mayores.
Consejos básicos para tomar el sol
Usar crema solar antes de tomar el sol es un requerimiento básico para cuidar nuestra piel. Es importante usar fotoprotectores de alta graduación de 20 a 30 minutos antes de la exposición solar e ir reaplicando cada 2 horas y después de darse un baño en la piscina o el mar. En las horas de máxima exposición, se recomienda usar cualquier prenda o accesorio que actúe como barrera directa del sol, como camisetas, gorras o gafas de sol.
Asimismo, hay que tener especial cuidado con los niños, ya que su piel es más sensible y su sistema inmunológico sigue siendo inmaduro. Por ello, hay que aplicarles protector solar más frecuentemente y evitar la exposición prolongada, especialmente en las horas con más rayos UV.
En definitiva, tomar el sol es una práctica que beneficia nuestra salud siempre que se haga de forma correcta y bajo las recomendaciones adecuadas. Lo más importante es escuchar a nuestra piel, entenderla y cuidarla con protección solar para evitar que se queme o enrojezca. Ante cualquier duda o si se observa cualquier alteración cutánea, lo más recomendable es consultar a un médico para evitar problemas futuros.