Estrategias para combatir la desinformación

Estrategias para combatir la desinformación

Estas son las 10 claves que propone el Parlamento Europeo para combatir la desinformación.

POR Enric Ros | 18 Diciembre 2025

Las consecuencias asociadas a la mala praxis en el tratamiento de la información no afectan solamente al campo de la salud, sino a todas las esferas de la vida. Recientemente, el Parlamento Europeo ha proporcionado diez claves para identificar la desinformación y combatir sus efectos que repasamos a continuación. 

Mantenernos alerta

Ir más allá de los titulares sensacionalistas, dar prioridad al contenido de fondo, estar atentos para poder evitar las estrategias especialmente diseñadas para generar interacción de forma efectista.
 

Aprender a descifrar la desinformación

Prestar atención al lenguaje utilizado, manteniendo la cautela cuando percibimos que se apela directamente a la emoción. Identificar el lenguaje engañoso y las afirmaciones vagas. Recurrir a fuentes claras, objetivas, que proporcionen información basada en hechos comprobables.
 

Verificar la fuente

Dar prioridad a las informaciones provenientes de fuentes creíbles, que acrediten prácticas y métodos de trabajo transparentes y profesionales.


Verificar los hechos 

Tomar iniciativas para comprobar la veracidad de una información antes de compartirla con otras personas (algo especialmente relevante en materia de salud), sobre todo en las redes sociales. Contribuir solamente a difundir contenidos cuando tenemos la certeza de que estos han sido revisados por organizaciones locales de verificación de datos.
 

Contrastar la información

Para no dejarnos llevar por el sesgo de los algoritmos de recomendación, es recomendable comparar la información en diversas fuentes fiables. Esto nos permitirá contrarrestar las posibles manipulaciones y los datos falsos.


Pensar dos veces antes de compartir

A la hora de difundir un contenido, conviene dejar un necesario espacio de reflexión. También debemos estar seguros de haber examinado bien la información que compartimos, más allá del titular, comprobando los detalles y la fiabilidad de la fuente.


Verificar imágenes 

y vídeos. Es esencial asegurarnos de la fiabilidad del material descriptivo y audiovisual que acompaña las informaciones, asegurándonos de que no ha sido manipulado (algo especialmente sensible en la creación de fotografías y vídeos mediante inteligencia artificial) o distorsionado de su fuente original.


La importancia de formarse e informarse

No solamente debemos comprobar la información de los materiales que difundimos. También debemos estar al tanto sobre las estrategias habituales que se utilizan en las campañas de desinformación, para evitar ser víctimas (o cómplices inconscientes) de ellas. Si tenemos dudas sobre la veracidad de alguna información, podemos buscar ayuda consultando páginas especializadas como la del Parlamento Europeo sobre desinformación o el Observatorio Europeo de Medios Digitales.

 

Promover el pensamiento crítico

Fomentar la reflexión y debatir con otras personas mediante argumentos elaborados nos hace más resilientes frente a la infoxicación y la desinformación. El escepticismo y la lucidez son cualidades que nos protegen de posibles manipulaciones.


Informar sobre el contenido sospechoso

Más allá de que sepamos evitar los riesgos, es fundamental que tengamos un compromiso de protección de la comunidad. Por eso, si advertimos la existencia de una información poco fiable o peligrosa, es importante que la denunciemos en las plataformas correspondientes o ante las autoridades competentes siguiendo sus procedimientos reglamentarios




 


 

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