La epidemia “psicológica”
La llegada de la COVID-19 terminó destapando una segunda “epidemia silenciosa”: la de la salud mental. La tríada formada por la ansiedad, el estrés y la depresión parece hoy más presente que nunca en muchas informaciones que discurren por la red.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de mil millones de personas en todo el mundo padecen hoy trastornos de salud mental. Estas afecciones están presentes en personas de todas las edades, niveles de ingresos y países. Son, en la actualidad, la segunda causa de discapacidad prolongada, aumentan el número de años de vida saludable perdidos y generan múltiples gastos tanto a los servicios sanitarios como a los pacientes y sus familias.
Tal como nos explica Cristina Sarabia, responsable de la Unidad de Psicología de la Clínica Vistahermosa HLA y directora de Inicia Sarabia Psicología, “cuando sentimos un malestar emocional, buscamos obtener una etiqueta que sirva para dar explicación a lo que nos pasa. Para ello acudimos a Google, y ahora a la inteligencia artificial. Pero, a menudo, este tipo de identificación nos lleva a un patrón de refuerzo negativo por el que acabamos reafirmando conductas poco positivas”. Para Sarabia, el autodiagnóstico “puede proporcionar un alivio rápido, hasta que nos damos cuenta de que continuamos teniendo el mismo problema que antes”.
Nuestra salud mental, en manos de Internet
Existen varias razones que justifican que las personas que tienen una preocupación de índole emocional acudan con frecuencia a consultar información en la red. Una de las principales es que, pese a todos los progresos en la divulgación de información rigurosa, la salud mental aún sigue estando asociada a un cierto estigma que puede generar culpa o vergüenza en algunas personas afectadas.
Asimismo, la fragilidad en las emociones puede hacernos más proclives a tratar de buscar soluciones sencillas –como preguntar a la IA o seguir recomendaciones obtenidas en vídeos de influencers o youtubers que hablen sobre estas cuestiones– para tratar problemas tan complejos como estos.
La importancia de acudir a profesionales
En palabras de Sarabia, “debemos ser capaces de analizar la información que se nos proporciona, y estimular el pensamiento crítico para ser capaces de filtrar la calidad y fiabilidad de las fuentes consultadas”. Para esta acreditada psicóloga, “no hay que buscar la inmediatez ni la simplificación en las respuestas. La IA puede tender a reforzar aquello que queremos oír. Y lo mismo puede pasar con ciertos divulgadores”.
Por supuesto, existen perfiles en este campo creados por grandes profesionales, pero a veces es difícil, para los ciudadanos, identificarlos correctamente. Por eso, ante la duda, es mejor no dejarse llevar por propuestas poco fiables realizadas por personas que no acrediten la formación necesaria. “Pensemos el peligro que puede suponer escuchar voces poco rigurosas en cuestiones como los trastornos alimentarios, por poner un ejemplo”, añade Sarabia.
Evidentemente, la mejor opción es siempre ponerse en manos de personas cualificadas, que puedan identificar correctamente nuestra situación y proponernos el abordaje terapéutico más adecuado. En los últimos tiempos, la OMS ha instado a los gobiernos de todo el mundo a desarrollar iniciativas que concedan la debida atención a la salud mental dentro de sus sistemas sanitarios. Atender esta petición es, sin lugar a dudas, un asunto crucial para no dejar que las simplificaciones psicológicas y los “diagnósticos exprés” agraven un problema cada vez más acuciante en las sociedades desarrolladas.