Viaje a las sedes del Mundial
El Mundial de Fútbol ha sido el mejor escaparate para que el país azteca mostrara al mundo el ambiente y los atractivos de tres de sus ciudades más emblemáticas.
Con un total de 48 selecciones, el Mundial de Fútbol 2026 se ha convertido en el más largo de la historia, además del primero organizado por tres países: Canadá, Estados Unidos y México. Millones de espectadores de todo el planeta han tenido la oportunidad de ver no solo los imponentes estadios, sino el espectacular ambiente vivido en las tres ciudades sede de las eliminatorias: Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey.
No serán pocos los que, atraídos por el espectáculo, se animen a embarcarse en un viaje que comenzará en la capital. El corazón de la urbe se concentra en el Zócalo, una de las plazas más grandes del mundo, flanqueada por la Catedral Metropolitana y el Palacio Nacional. Entre las visitas imprescindibles están también el Museo Nacional de Antropología y las pirámides del Sol y la Luna, en la zona arqueológica de Teotihuacán, a las afueras de la ciudad.
Guadalajara, donde es muy palpable la herencia virreinal, sorprende con sus edificios históricos de cantera rosa, los templos barrocos y las plazas coloniales. Aquí, en la cuna del tequila y los mariachis, no hay que perderse los barrios tradicionales como Tlaquepaque ni el Hospicio Cabañas, que resguarda murales de José Clemente Orozco.
La última parada será Monterrey, una metrópoli de rascacielos acristalados totalmente rodeada por las gigantescas formaciones rocosas de la Sierra Madre Oriental. Es una base perfecta para realizar excursiones que nos sumerjan en los espectaculares paisajes naturales del país.
Sedes del Mundial

Azteca
Sede de tres mundiales, este gigante de la capital es uno de los más míticos para los aficionados al fútbol de todo el mundo. Tras visitarlo con el tour oficial, se puede disfrutar del ambiente comiendo tacos de canasta en su explanada exterior.

Chivas
La innovadora arquitectura del estadio de Chivas simula un volcán artificial totalmente cubierto de pasto natural que se integra con el paisaje de Guadalajara, y está coronado por un gran techo blanco flotante que imita una nube.
Guadalajara
Hospicio Cabañas
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En este edificio Patrimonio de la Humanidad se conserva la obra de José Clemente Orozco, uno de los mayores artistas del muralismo mexicano, junto con Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros.
Lago Chapala
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Muy cerca de Guadalajara, el lago más grande de México ofrece un respiro natural inolvidable, con sus tranquilas aguas enmarcadas por montañas y pueblos ribereños.
Tlaquepaque
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Este barrio tradicional de la capital de Jalisco invita al visitante a recorrer sus calles peatonales, descubrir talleres artesanales de alfarería y escuchar bandas de mariachis.
Cañón de La Huasteca
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Este impresionante laberinto de piedra caliza en la Sierra Madre Oriental es una de las excursiones más atractivas que pueden hacerse desde Monterrey, ya sea para hacer senderismo por sus numerosas rutas entre un paisaje seco y salvaje, o para escalar las escarpadas rocas.
Monterrey
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La capital de Nuevo León creció gracias a los negocios y a su gran tradición cervecera nacida en 1890, una industria tan potente que impulsó la creación de las fundidoras y vidrieras de la ciudad. Aquí, sería un pecado no degustar el plato estrella de su gastronomía, el cabrito; por las noches, nada como acercarse al Barrio Antiguo, un laberinto de casonas viejas lleno de propuestas de música en vivo.
Lucha libre
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Declarada Patrimonio Cultural, la lucha libre mexicana, que destaca por sus acrobacias, desata pasiones en el país, en especial en Ciudad de México, Guadalajara y Puebla.
Gastronomía
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La gastronomía mexicana fusiona ingredientes prehispánicos como maíz, chile y frijol con técnicas centenarias; desde los tacos callejeros hasta el complejo mole, es un festín de sabores.
Pirámides Teotihuacán
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Ubicadas a menos de una hora de Ciudad de México, las pirámides de Teotihuacán, Patrimonio de la Humanidad, son los restos de una de las mayores metrópolis del mundo antiguo. Este imponente complejo arqueológico está conectado por la Calzada de los Muertos, un eje que une la imponente Pirámide del Sol, una de las más grandes de América, con la Pirámide de la Luna y el Templo de la Serpiente Emplumada. Para visitarlas, es necesario llevar calzado cómodo para caminar entre sus plazas, así como madrugar para evitar el intenso calor; también es posible descubrirlas al amanecer en un globo aerostático.