Por qué salen eccemas en la piel en invierno y cómo aliviarlos
Las bajas temperaturas y la falta de humedad favorecen la aparición de eccemas en la piel de zonas como las manos, la cara y el cuello que requieren tratamiento.
Los eccemas en la piel son un tipo de dermatitis que causa sequedad, tirantez e inflamación en distintas partes del cuerpo. Cuando aparecen, suelen provocar sensación de quemazón y una picazón muy molesta.
El invierno puede empeorar esta condición. El frío, la poca humedad y el aire agudizan las irritaciones cutáneas. La piel se reseca con más facilidad y se vuelve más vulnerable a sufrir rojeces y sarpullidos.
Por ello, cuidar la piel durante los meses fríos es fundamental para evitar que los brotes cutáneos se intensifiquen y empeoren.
¿Por qué aparecen los eccemas en la piel?
El eccema es un concepto que engloba diferentes afecciones cutáneas. La más común es la dermatitis atópica, una enfermedad crónica que hace que la piel se inflame y se irrite con mucha facilidad.
Existen varios factores que pueden favorecer la aparición de enrojecimiento y molestias cutáneas. Uno de ellos es la reacción anormal del sistema inmunitario frente a estímulos del entorno. Cuando la piel entra en contacto con elementos irritantes, el sistema inmune los identifica como bacterias o virus invasores y activa el sistema de defensa.
Como resultado, aparecen inflamaciones cutáneas que pueden derivar en eccemas en la piel. Algunos desencadenantes son los contaminantes del aire, los jabones agresivos o algunos productos para la piel.
El invierno, enemigo de la piel seca
Los cambios de temperatura también afectan a la piel. El aire seco del invierno hace que algunas zonas del cuerpo se resequen y piquen. Por otra parte, el calor y la alta humedad pueden causar sudoración y empeorar la comezón.
Otros factores que también influyen son:
- Los genes. Las personas con antecedentes de eccema o dermatitis en la familia son más propensas a desarrollarlo.
- Factores emocionales. Los altos niveles de estrés, ansiedad o depresión aumentan las erupciones en la piel y pueden empeorar los síntomas.
Las personas con pieles más sensibles son más propensas a sufrir rojeces y pueden llegar a desarrollar afecciones más graves.

Las partes más sensibles del cuerpo
Los síntomas del eccema en la piel pueden aparecer en cualquier zona. Los lugares más comunes, especialmente en invierno, son los menos protegidos y los más expuestos al frío. Por ejemplo:
- Manos
- Cuello
- Cara, especialmente las mejillas
- Dentro y alrededor de las orejas
- Labios
Las lesiones cutáneas también pueden aparecer en los codos, los tobillos, las rodillas y los pies. No son contagiosas y en la mayoría de los casos no duelen, pero sí producen picazón. Por eso es importante evitar rascarse, ya que pueden aumentar el enrojecimiento, la hinchazón y el agrietamiento y pueden formarse costras y escamas.
¿Cómo cuidar la piel en invierno?
Para controlar los brotes de eccema en invierno, es importante tener en cuenta una serie de consejos prácticos:
Para quienes son sensibles al frío, conviene mantener la piel bien hidratada, evitar los cambios bruscos de temperatura y seguir una dieta rica en vitamina C, antioxidantes y suficiente agua.
¿Cuándo visitar a un médico?
Las bajas temperaturas y la falta de humedad en los meses de invierno obligan a cuidar más la piel. En esta época, los eccemas pueden agravarse con mayor facilidad, por lo que controlar las lesiones cutáneas ayuda a evitar fisuras dolorosas y brotes más intensos.
En los casos de eccemas en la piel espontáneos, cuidar la piel y mantenerla hidratada suele ser suficiente para reducir la picazón y sensibilidad. Sin embargo, cuando los brotes son molestos y provocan malestar o complicaciones, es importante acudir a un dermatólogo.
Si los síntomas no mejoran con cuidados básicos o interfieren en la vida diaria, es recomendable consultar con un especialista.