Cuando se producen tapones de cera en los oídos, no debemos intentar retirarlos con ningún objeto, sino optar por opciones menos invasivas.

Tapones de cera en los oídos: ¿Cuándo debo acudir al médico?

En caso de que los tapones de cera generen malestar, un especialista debe evaluar si es necesaria o no su extracción.

POR Mariona Fernández | 15 Abril 2026

Tener cera o cerumen en el oído es una condición natural y fisiológica que, más allá de parecer desagradable o molesta, tiene una función protectora esencial para la salud de nuestra audición. 

Esta sustancia se acumula en el conducto auditivo externo, que abarca desde la parte externa hasta el tímpano. Allí, están las glándulas sebáceas y ceruminosas, encargadas de producir una mezcla de secreciones grasosas y cerosas que se combinan con células muertas y otras sustancias y forman una barrera natural con textura de cera que protege el canal auditivo.

En general, no es necesario retirar el cerumen de forma manual, ya que el conducto auditivo externo está diseñado para autolimpiarse. Sin embargo, cuando se acumula demasiada cantidad, puede llegar a generar tapones de cera en los oídos y causar molestias o pérdida de audición. En los casos más graves, incluso puede provocar infecciones u otitis. Por ello, saber cómo limpiar el oído correctamente y cuándo acudir al médico es fundamental para mantener una correcta salud auditiva.  

 

¿Por qué se forman los tapones de cera en los oídos?

El cerumen tiene dos funciones principales en el oído: 

  • Mantiene la piel del conducto auditivo lubricada, lo que evita sequedad e irritaciones.
  • Atrapa las partículas de polvo, suciedad y microorganismos, así como pequeños objetos que pueden dañar el oído. 

Cuando esta sustancia se espesa, puede provocar tapones de cera en los oídos. Sin embargo, pese a las creencias habituales, los tapones no se deben a una mala higiene, sino porque el cerumen no se elimina de forma adecuada o bien por un exceso de secreción debido a factores externos. 

De hecho, las condiciones ambientales son una de las causas principales que taponan los oídos. Las zonas con mucho polvo, calor o humedad pueden aumentar la producción de cera o provocar que se compacte más fácilmente. 

La edad también influye en la textura del cerumen: en personas de edades avanzadas, la glándula ceruminosa puede atrofiarse y provocar un cerumen más seco y compacto. Además, aquellas personas con tendencia a generar tapones de cera deben prestar especial atención si llevan piercings, ya que favorecen la acumulación de polvo, sebo y células muertas. En este caso, debe mantenerse una buena higiene para evitar posibles infecciones. 

 

Una mujer utilizando auriculares inalámbricos

 

Por otra parte, el uso de auriculares ha sumado una nueva amenaza en el cuidado de nuestro conducto auditivo. Esto se debe a que nuestros oídos no están diseñados para estar sometidos a un volumen alto durante largos períodos de tiempo. Este sobreesfuerzo, además de dañar el tímpano y disminuir a largo plazo la calidad auditiva, favorece la segregación de cerumen y evita que esta se desplace naturalmente hacia el exterior, lo que favorece la aparición de tapones de cera en los oídos. 

 

Lo que no debes usar para limpiar tus oídos

Es importante recordar que los canales auditivos se limpian de forma natural expulsando la cera hacia el exterior con los gestos cotidianos, como al masticar o hablar. En ocasiones, ya sea de manera espontánea o por predisposición, pueden producirse tapones en los oídos y, como acto reflejo, solemos utilizar bastoncillos para eliminarlos. 

Sin embargo, los profesionales de la salud aconsejan no usarlos, ya que, aunque creamos estar quitando el cerumen, en realidad lo empujamos hacia el interior, en zonas donde no puede eliminarse de forma natural. Como consecuencia, esta práctica puede generar infecciones, heridas internas, otitis u otros problemas auditivos. De la misma forma, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) advierte que no es seguro utilizar velas para los oídos, ya que existe riesgo de sufrir quemaduras, perforación de los tímpanos o de obstrucción del conducto auditivo, especialmente en los niños. 

 

Métodos para eliminar el cerumen de forma segura 

La Universidad de Utah recomienda tres soluciones para eliminar la cera de forma segura. La opción más práctica es rociar agua tibia en el exterior del conducto auditivo y esperar a que el líquido drene. También puede utilizarse aceite, concretamente de oliva, almendras o para bebés. En este caso debemos esperar unos minutos hasta que las gotas ablanden el cerumen y, a continuación, inclinar la cabeza hacia el otro lado para facilitar la expulsión. 

También podemos repetir este proceso mediante gotas de peróxido de hidrógeno —o agua oxigenada— para ablandar el cerumen. Para ello, debemos usar una jeringa pequeña para introducir el líquido e inclinar la cabeza para que el producto ablande el tapón.

 

¿Cuándo acudir al médico?

Una higiene auditiva adecuada suele ser suficiente para mantener una audición saludable y prevenir infecciones. Aunque los tapones no suelen presentar una sintomatología grave, en algunos casos pueden ir acompañados de una sensación de dolor, pérdida de audición, picor, zumbidos o secreción en el oído. 

En ningún caso deberíamos introducir objetos en el canal auditivo para intentar extraer el cerumen, ya que podríamos empeorar los malestares e incluso llegar a perforar el tímpano. En caso de molestia, lo más aconsejable es recurrir al otorrinolaringólogo, quien identificará la causa y valorará si es necesario o no retirar el cerumen. 

En definitiva, el cerumen es una barrera natural que protege la salud de nuestro conducto auditivo y, en condiciones normales, se elimina de forma natural. Cuando se producen tapones de cera en los oídos, no debemos intentar retirarlos con ningún objeto, sino optar por opciones menos invasivas. Además, si esta acumulación provoca malestar o síntomas anormales, es crucial acudir al médico para que lo elimine de forma segura. 

 

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