El sudor no tiene olor; son los compuestos del fluido causado por bacterias de nuestro cuerpo.

Todo lo que debes saber sobre el sudor

El sudor puede resultar antiestético, incómodo y vergonzoso. Pero más allá de sus prejuicios, ayuda a regular la temperatura corporal y es un pilar de nuestra evolución.

POR Mariona Fernández | 22 Junio 2026

El cuerpo humano dispone de entre dos y cuatro millones de glándulas sudoríparas repartidas por toda la piel, capaces de producir sudor para mantener estable la temperatura corporal y proteger al organismo frente al sobrecalentamiento. El calor, el ejercicio físico o emociones intensas como el estrés hacen que el organismo active este sistema que, al evaporarse sobre la piel, ayuda a disipar el calor.

Sin embargo, aun siendo un mecanismo biológico esencial, el sudor suele asociarse a mal olor y falta de higiene, aunque no siempre están relacionados. De hecho, el sudor, por sí mismo, no tiene olor, sino que son las bacterias presentes de forma natural en la piel las que lo provocan. Estas descomponen algunos compuestos del fluido, especialmente en zonas como las axilas o las ingles, y producen esa “fragancia” característica.

Especialmente en verano, la época más calurosa y sociable del año, muchas personas viven la sudoración como un problema. Las altas temperaturas obligan al cuerpo a sudar más para regularse, lo que puede generar manchas en la ropa y aumentar la sensación constante de humedad o miedo al mal olor.

 

¿Por qué cada persona suda diferente?

La cantidad de sudor y las zonas donde aparece dependen de diferentes factores, entre ellos el género. Algunos estudios han descubierto que los hombres suelen sudar más debido a la testosterona y a su mayor tamaño corporal.

Las mujeres, en cambio, tardan más en empezar a sudar gracias a los estrógenos, que promueven una baja temperatura corporal. Sin embargo, son más propensas a experimentar cambios durante etapas hormonales como la menstruación, el embarazo o la menopausia. La edad, por otra parte, también influye, ya que, a partir de la pubertad, el patrón de sudoración cambia debido a las hormonas.

Otro factor importante es la genética. Esta afecta al funcionamiento de las glándulas sudoríparas y al olor corporal. Por ejemplo, las personas que viven en climas cálidos suelen desarrollar una mayor tolerancia al calor y una sudoración más eficiente. Además, existen genes como el ABCC11, frecuente en personas de algunas regiones asiáticas, que regula la secreción de sustancias en las glándulas del sudor, por lo que tienen un olor corporal más suave.

 

Enfermedades relacionadas con el sudor

Aunque se trata de un mecanismo de refrigeración natural, en algunas ocasiones, sudar más de lo normal puede esconder alguna otra afección:

  • Hiperhidrosis. Se trata de una sudoración intensa y desproporcionada, que normalmente afecta a las manos, pies, axilas o el rostro. Existen dos tipos de hiperhidrosis: la primaria, que se debe a una desregulación de las glándulas sudoríparas; y la secundaria, que aparece como consecuencia de una enfermedad o algunos medicamentos. 
  • Bromhidrosis. Se debe a una alteración en las glándulas que produce un olor desagradable e intenso. Suele estar relacionado con factores genéticos, una mala higiene personal, con la alimentación o trastornos metabólicos.  
  • Anhidrosis. La ausencia de sudor se conoce como anhidrosis. Quienes sufren esta condición son más propensos a sufrir golpes de calor u otras consecuencias, ya que el propio cuerpo no es capaz de regular la temperatura corporal.

 

Consejos para reducir el sudor en verano

Estos son algunos hábitos que pueden ayudar a reducir las molestias asociadas a la sudoración, especialmente durante las épocas más calurosas:

  • Usar antitranspirantes, no solo desodorantes. Mantener una buena higiene diaria es primordial. En cuestión de aliados, los antitranspirantes disminuyen la producción de sudor porque contienen sales de aluminio. Funcionan mejor por la noche y aplicados de forma constante varios días. 
  • Evitar alimentos que aumenten la temperatura corporal. Por ejemplo, bebidas con exceso de cafeína, comidas picantes, alcohol o platos ricos en grasas. 
  • Usar tejidos ligeros y transpirables. Los más recomendados son el algodón o el lino. Ayudan a que el sudor se evapore rápidamente en lugar de acumularse.
  • Hidratarse con frecuencia. Ayuda a que el sistema de refrigeración interno funcione correctamente. 
  • Acudir a un profesional sanitario. Especialmente si hay un exceso de sudoración que altera la calidad de vida diaria.

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