Actualmente, la cosmética natural no cuenta con un reglamento específico, sino que cumple el mismo marco que afecta a los productos convencionales.

Guía práctica de cosmética natural

Aprende a tomar decisiones informadas a la hora de elegir cosmética natural y descubre cómo preparar algunos productos en casa.

POR Compartir | 20 Abril 2026

La cosmética natural es cada vez más demandada por un perfil de consumidor cada vez más exigente, concienciado de la importancia de elegir productos de calidad y de informarse sobre sus ingredientes. 

No obstante, esta demanda no aumenta solo por la calidad. La creciente preocupación por el cuidado personal, el respeto por el medioambiente y el desarrollo sostenible, así como el comercio de proximidad, justo y cruelty free, está alterando las reglas del mercado. Como resultado, muchas personas optan por elegir productos bajo esta nueva mentalidad y teniendo en cuenta su impacto en el entorno. 

Es importante destacar que la cosmética natural no es más que la evolución de los productos que se han utilizado durante siglos como tratamientos de belleza. Ya los antiguos romanos usaban miel, aceite de oliva y leche como ungüentos faciales, e incluso cera de abejas para eliminar arrugas. También encontramos los conocidos baños con leche de burra que tomaba Cleopatra para mantener una piel suave y radiante. 

 

Beneficios de la cosmética natural en la piel

La cosmética natural es una opción más suave y con menos químicos que la convencional. De hecho, es especialmente relevante en estos tiempos debido al aumento de las pieles reactivas o con tendencia atópica. 

Estos son algunos beneficios de los productos naturales para la dermis: 

  • Su fórmula está compuesta por ingredientes de origen natural y seguros.
  • Protege al medioambiente, ya que contiene ingredientes biodegradables.
  • Reducen la exposición a los disruptores endocrinos que se absorben en el cuerpo. 
  • La mayoría son aptos para todo tipo de pieles
  • Reducen las reacciones cutáneas y alergias. 

 

Normativa de los productos naturales

Actualmente, la cosmética natural no cuenta con un reglamento específico, sino que cumple el mismo marco que afecta a los productos convencionales, Reglamento Europeo 1123/009. Este obliga a que los productos incluyan un etiquetado (INCI) detallado con los componentes, ordenados de mayor a menor concentración. También prohíbe el uso de sustancias prohibidas por la UE y obliga a garantizar la seguridad del consumidor. 

Pero el principal problema es que la legislación tiene un vacío que difumina la diferenciación de cosméticos. Y es que no existe un mínimo de % de naturalidad que deben tener las fórmulas naturales, por lo que los fabricantes pueden decidirlo libremente y llevar a cabo estrategias de marketing que confundan al consumidor. 

En cambio, sí existen certificaciones privadas en el mercado que, bajo sus propias normas y criterios de evaluación, certifican si el producto es “ecológico”, “bio” u “orgánico”. Además, actualmente existe una guía internacional llamada ISO 16128 que unifica diversos criterios para calcular la naturalidad de un producto. Aunque su cumplimiento es opcional, muchas empresas ya utilizan este estándar para indicar el nivel de ingredientes naturales en sus fórmulas. 

 

La importancia de conocer tu piel

Los cosméticos están la mayor parte del tiempo en contacto con la piel, por lo que es importante escogerlos a conciencia. Por ello, a la hora de elegir qué productos incluir en la rutina facial, debes conocer cuál es el tipo de piel y sus necesidades.

También, es relevante tener en cuenta que, pese a que los productos naturales están compuestos mayoritariamente por ingredientes de origen vegetal, también pueden llegar a generar irritaciones o rojeces, aunque en menor riesgo que un producto sintético. 

 

Lo que debes saber antes de comprar cualquier cosmético

Así como en el sector alimentario, en el mundo de los cosméticos muchas marcas también hacen uso del greenwashing para ecoblanquear sus productos. Se trata de una estrategia de marketing muy extendida que busca proyectar una imagen de sostenibilidad sin evidencias claras ni certificados. 

En estos casos se utilizan palabras vagas como “natural”, “verde”, sin un respaldo claro, o mediante un packaging con colores verdes y figuras orgánicas. Para evitar caer en esta trampa y garantizar que los cosméticos son realmente orgánicos, es recomendable:

  • Aprender a leer la lista INCI, ya que nos indica la composición y la naturalidad de la fórmula. Este debería estar principalmente compuesto de plantas, aceites vegetales u otros compuestos de origen natural. 
  • Revisar si el producto cuenta con alguna certificación de calidad.
  • Contrastar la información de la parte frontal con la lista de ingredientes y su posición en esta.
  • Escuchar las necesidades de la piel. 
  • Investigar y elegir marcas de cosmética natural transparentes en sus ingredientes y fabricación.

La clave está, en definitiva, en elegir cosméticos naturales de calidad, saber informarse correctamente y entender cuáles son las prioridades para la dermis. 

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