El Cairo inaugura (por fin) el Gran Museo Egipcio
El GEM está llamado a convertirse en uno de los centros culturales más importantes del planeta, con cinco millones de visitantes anuales; una excusa inmejorable para planear una fascinante escapada a Egipto.
La inestabilidad política, el elevado coste de unas obras que no paraban de complicarse e incluso el COVID-19 han retrasado más de una década la inauguración del que está llamado a ser uno de los museos más importantes del mundo, el Gran Museo Egipcio.
Levantado junto a la última de las siete maravillas del mundo antiguo, la Gran Pirámide de Guiza, finalmente ha abierto sus puertas este complejo faraónico que muestra la mayor colección egipcia jamás expuesta. Los 100.000 objetos que se exhiben, de hasta 7.000 años de antigüedad, incluyen tesoros procedentes de la tumba del joven rey Tutankamón que nunca han sido mostrados al público. Diseñado por la firma irlandesa Heneghan Peng Architects, el edificio es una obra de ingeniería que se integra con el paisaje desértico, estratégicamente situado para ofrecer vistas espectaculares de las pirámides.
La barca que transportaba el alma del faraón al más allá
La bienvenida al visitante es impresionante: en el Gran Atrio les espera la colosal estatua de 11 metros de Ramsés II, que da paso a la Gran Escalera, un camino rodeado por misteriosas estatuas que guía hacia las galerías. Aunque se tardaría un par de días en visitar todo el GEM en profundidad, hay galerías imprescindibles. Por un lado, la esperada colección completa del rey Tutankamón, que se presenta junta por primera vez; por otra, la barca solar de Keops, una fascinante embarcación funeraria de más de 43 metros de eslora y con miles de años de antigüedad que se creía que transportaba el alma del faraón en su viaje al más allá.
Se prevé que más de 5 millones de personas visiten anualmente el museo, lo que lo convertirá en uno de los más importantes del mundo, si tenemos en cuenta los 8,7 millones que visitaron el año pasado el Louvre, los 6,5 millones del Museo Británico y los 5,7 del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York. Visitar el GEM será, además, la excusa perfecta para hacer una escapada de unos días para visitar El Cairo o incluso alargarlo para descubrir otros atractivos imprescindibles de Egipto.
A pocos metros del museo, el viajero encontrará uno de los atractivos imprescindibles de la capital egipcia, las pirámides de Guiza. Se pueden visitar las Pirámides de Keops, Kefrén y Micerinos, la mítica Esfinge y varios templos, y añadir a la experiencia, si se desea, un paseo en camello por las áridas arenas que rodean a los históricos monumentos. Y para disfrutar de buenas vistas de la enorme ciudad, hay que dirigirse a la Ciudadela de Saladino, que abarca un conjunto de monumentos integrados en el interior de una fortaleza medieval que se alza sobre las colinas de Moqattam.
Otro rincón que merece una visita es el barrio copto, un oasis de tranquilidad, envuelto en las antiguas murallas de la fortaleza romana de Babilonia, muy relajante para dejar atrás por unas horas el bullicio de la metrópolis. El corazón cristiano de la ciudad late aquí, donde los viajeros pueden maravillarse con la impresionante Iglesia Colgante (Al-Muallaqa), que parece flotar sobre una antigua puerta romana. Explorando los estrechos callejones, el viajero descubrirá monumentos históricos como la cueva de la Sagrada Familia, en la Iglesia de San Sergio, o la sinagoga Ben Ezra.
De surcar el Nilo a explorar los arrecifes del mar Rojo
Más allá de El Cairo, ningún viaje a Egipto está completo sin vivir la experiencia atemporal de surcar el río Nilo. Considerado la arteria vital que dio origen a la civilización faraónica, un crucero entre Lúxor y Asuán no es solo un medio de transporte, sino una inmersión tranquila en el paisaje histórico. Desde la cubierta, podrá observar la vida rural que apenas ha cambiado en milenios: campos verdes, palmeras datileras y aldeas pintorescas, mientras se desliza entre los templos más importantes del país.
Otra parada imprescindible es Lúxor. La ciudad, que una vez fue la majestuosa Tebas, es esencialmente el museo al aire libre más grande del mundo. Aquí convergen el impresionante templo de Lúxor y el gigantesco templo de Karnak, con colosales avenidas de esfinges. Cruzando el Nilo, en la ribera occidental, está el valle de los Reyes y el valle de las Reinas, con coloridas y bien conservadas tumbas de los faraones.
Para los amantes del mar y la aventura, Egipto ofrece también un contraste sorprendente en su costa oriental: las aguas cristalinas del mar Rojo. Destinos como Sharm el-Sheij y Hurghada son mundialmente famosos por ofrecer algunas de las mejores experiencias de submarinismo y snorkel del planeta. Se trata de un verdadero acuario natural que alberga vibrantes arrecifes de coral intactos y donde se puede nadar junto a peces tropicales de mil colores, tortugas marinas e incluso explorar fascinantes naufragios. Es, sin duda, el broche de oro perfecto para un viaje a esta tierra milenaria.