Cómo actuar ante un shock anafiláctico
Aprende cómo frenar un shock anafiláctico y cuáles son las causas más comunes de esta condición.
La anafilaxia es una reacción alérgica grave, generalizada y de aparición brusca que afecta a varios sistemas del organismo de forma simultánea. Cuando el cuerpo entra en contacto con una sustancia a la que es hipersensible, el sistema inmunitario desencadena una respuesta desproporcionada que puede provocar una caída severa de la presión arterial, el cierre de las vías respiratorias y un fallo multiorgánico. Sin tratamiento inmediato, puede ser mortal.
Se estima que la anafilaxia afecta alrededor del 2% de la población, y su incidencia ha ido aumentando en las últimas décadas, especialmente en niños y jóvenes.
¿Qué puede desencadenarla?
Las causas más frecuentes son:
Los síntomas suelen aparecer en los primeros 15-30 minutos tras el contacto con el alérgeno, aunque a veces pueden retrasarse hasta una hora.
Afectan a varias partes del cuerpo a la vez, desde la piel (urticaria, enrojecimiento, picor generalizado o hinchazón de labios, lengua o párpados) hasta la respiración o el sistema digestivo (náuseas, vómitos o diarrea). La presencia simultánea de síntomas en dos o más sistemas es el indicador clave para sospechar anafilaxia.
El autoinyector de adrenalina
La adrenalina (también llamada epinefrina) es el único medicamento que puede frenar una reacción anafiláctica. Las personas con alergia grave diagnosticada deben llevar siempre encima un autoinyector (los más conocidos son el EpiPen y el Altellus), recetado por su médico.
¿Cómo funciona?
El autoinyector es un dispositivo precargado con una dosis única de adrenalina, diseñado para que cualquier persona pueda usarlo, sin formación sanitaria.
Un par de consejos más
No dejes a la persona levantarse ni caminar, aunque diga que se encuentra mejor
1 de 3
El colapso puede producirse de forma repentina.
Iniciar la reanimación cardiopulmonar (RCP)
2 de 3
Si pierde el conocimiento y deja de respirar mientras llega la ayuda.
Importante
3 de 3
El autoinyector puede usarse sobre la ropa sin problema. No inyectar en glúteos, manos ni pies. Después del uso, guardar el dispositivo para entregárselo al equipo de emergencias.