Pocas personas saben que existe una conexión entre los Beatles y la tomografía axial computarizada, una de las mayores revoluciones médicas del siglo XX.

¿Sabías que...? Existe una relación directa entre Los Beatles y el TAC

Pocas personas saben que existe una conexión entre los Beatles y la tomografía axial computarizada, una de las mayores revoluciones médicas del siglo XX.

POR Compartir | 22 Junio 2026

En la Inglaterra de los años sesenta, Electric and Musical Industries —EMI— era mucho más que una discográfica. Era también una empresa de investigación tecnológica, con laboratorios donde ingenieros trabajaban en proyectos tan distintos como radares, computadoras o sistemas de armamento

Uno de ellos era Godfrey Hounsfield, a quien la dirección de la compañía había encargado sacar adelante la parte más tecnológica del negocio. Pero por más que se esforzaba, los ingresos no despegaban. La situación era tan crítica que la compañía se vio obligada a recortar drásticamente su división de investigación tecnológica, poniendo en pausa proyectos prometedores y reduciendo personal en sus laboratorios.

Ese mismo año, cuatro jóvenes de Liverpool firmaron su primer contrato con el sello Parlophone, subsidiaria de EMI. Lo que en principio parecía una apuesta más en el catálogo de la compañía acabó siendo la mayor transformación económica de su historia. 

A mediados de los años sesenta, los Beatles no eran solo una fuerza cultural, sino económica: en su apogeo, sus ventas generaban el equivalente a 650 dólares por segundo. En 1967 habían casi duplicado las ganancias de EMI desde que firmaron con ella cinco años antes.

Esa inesperada solvencia fue la que permitió a EMI volver la mirada hacia la investigación. Al mismo tiempo que los Beatles terminaban de grabar Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band, Hounsfield concibió la posibilidad de combinar los rayos X con un ordenador capaz de reconstruir imágenes tridimensionales del cuerpo junto al científico Allan Cormack. Su primera gran prueba fue tomar una imagen del cerebro, algo casi imposible con la radiografía tradicional. El resultado fue nítido y solo requirió cinco minutos.

 

En 1979, Hounsfield y Cormack recibieron el Premio Nobel de Medicina por su invención. La misma compañía que a comienzos de los sesenta estuvo a punto de cerrar sus laboratorios acabó financiando, gracias al éxito mundial de los músicos, uno de los avances médicos más importantes del siglo XX.

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