Así afecta el sedentarismo a tu estado anímico
Una investigación reciente señala que los largos períodos de sedentarismo aumentan el riesgo de presentar síntomas de depresión en adolescentes.
El 31% de la población adulta mundial corre el riesgo de sufrir enfermedades debido al sedentarismo, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). El estilo de vida actual y el auge de las pantallas están favoreciendo rutinas cada vez más pasivas y con poca actividad física.
Los médicos advierten de los problemas que esto puede causar a largo plazo y recomiendan alcanzar los 10.000 pasos diarios o practicar deporte regular. No obstante, la ciencia comienza a revelar otras consecuencias mucho más profundas relacionadas con el bienestar emocional.
Sedentarismo en España
La OMS recomienda a los adultos realizar entre 150 y 300 minutos de actividad física moderada a la semana, o entre 75 y 100 minutos de actividad aeróbica intensa.
Sin embargo, los datos de España muestran una realidad distinta. El 58% de la población española rara vez practica deporte. Las mujeres presentan un porcentaje más elevado (65%) que los hombres (51%). En el caso de los menores de 18 años, el 20,7% no practica ejercicio físico de forma regular, siendo el 25,3% niñas y el 16,4% niños.
Distintas organizaciones de salud señalan que, si se cumplieran las recomendaciones mínimas de actividad física semanal, podrían evitarse 1.032 muertes prematuras anuales en España, se reducirían los casos de depresión y enfermedades cardiovasculares, y aumentaría la esperanza de vida.
Las actividades pasivas aumentan el riesgo de depresión
Aunque las consecuencias físicas del sedentarismo son evidentes, los efectos emocionales suelen pasar desapercibidos. Un metaanálisis publicado en el Korean Journal of Family Medicine ha identificado una relación entre el sedentarismo y la presencia de síntomas depresivos.
Es importante recordar que el ejercicio ayuda a liberar endorfinas, serotonina y dopamina. También mejora la calidad del sueño, el estado de ánimo y la capacidad de concentración. La falta de actividad física interrumpe la liberación de estas hormonas y aumenta el estrés, la ansiedad y puede afectar la autoestima.
Los jóvenes son los más vulnerables ante el sedentarismo
En los últimos años, los jóvenes y adolescentes han adoptado hábitos más sedentarios que las generaciones pasadas. La falta de movimiento aumenta el riesgo de desarrollar obesidad, depresión, estrés y problemas cardiovasculares.
De hecho, un estudio publicado en Frontiers analizó el tiempo que los adolescentes pasan sentados y el riesgo de sufrir depresión. La investigación analizó a 521 participantes y los clasificó en tres grupos según sus hábitos diarios: adolescentes con actividad física intensa, aquellos que interrumpen el tiempo sentados con períodos de ejercicio y quienes pasan largos intervalos de inactividad.
Los datos han demostrado que los grupos con comportamientos sedentarios presentaban puntuaciones más elevadas en los indicadores de depresión. Además, la falta de ejercicio puede influir negativamente en la memoria y el aprendizaje.
Frente a estos hallazgos, los especialistas recomiendan limitar los períodos de inactividad a 30 minutos y romperlos con pequeñas pausas activas, ya sea caminar, estirar o practicar deporte.
¿Cómo afecta la inactividad física al cuerpo?
Los efectos del sedentarismo pueden aparecer a corto plazo, como el dolor articular o la fatiga generalizada. Además, también contribuye al deterioro de la masa muscular, esencial en edades avanzadas para preservar la movilidad y disminuir el riesgo de caídas.
A largo plazo, el riesgo aumenta y se asocia al desarrollo de algunas enfermedades crónicas. Estas son algunas de ellas:
Recomendaciones para reducir el sedentarismo
El deporte es una actividad fundamental en la rutina diaria. Mejora la resistencia, favorece el descanso, fortalece todos los órganos del cuerpo y contribuye a mantener una buena salud. Sin embargo, el estilo de vida contemporáneo y las jornadas laborales dificultan encontrar tiempo libre para practicar ejercicio o ir al gimnasio.
Aun así, la Fundación Española del Corazón defiende que no es necesario empezar con entrenamientos intensos para reducir el sedentarismo. Con actividades simples y algunos ajustes en la rutina diaria se puede mejorar la calidad de vida. Por ejemplo: