¿Qué impacto tiene la técnica Pomodoro en nuestra salud?
La técnica Pomodoro se ha popularizado en los últimos años como un método útil para gestionar el tiempo y prevenir la fatiga mental.
Cuando aprendemos a tocar un instrumento, adquirimos una nueva habilidad o preparamos un examen, asumimos que el progreso depende únicamente del número de horas que le dedicamos. De ahí la idea de que “la práctica hace al maestro”, pero a medida que el reloj avanza, la motivación disminuye, el cansancio se acumula y aparecen las distracciones.
La clave de la productividad no está en la cantidad de horas invertidas, sino en cómo las utilizamos. Por ello, es importante saber gestionar el tiempo y alternar las sesiones de trabajo con descansos.
Existen diversas técnicas de organización que ayudan a evitar la procrastinación, como la técnica Pomodoro, un método que ha ganado popularidad por su sencillez y eficacia para gestionar tareas.
¿Qué es la técnica Pomodoro y cómo funciona?
A finales de los 80, el estudiante italiano Francesco Cirillo, frustrado por su falta de concentración y procrastinación, creó un método de estudio para aumentar su productividad: la técnica Pomodoro. Su nombre proviene del popular temporizador de cocina en forma de tomate --muy común en Italia-- que Cirillo utilizaba durante sus sesiones estudio.
Aunque en un inicio esta técnica fue concebida como un método de estudio personal, actualmente se ha convertido en una herramienta muy útil tanto en el ámbito académico como profesional gracias a su simplicidad y eficacia.
El funcionamiento es muy sencillo: se basa en dividir el tiempo de concentración en intervalos de 25 minutos. Durante cada bloque, se recomienda focalizarse en una sola tarea y alternar estos períodos con descansos de 5 minutos.
Lo que dice la ciencia sobre los descansos
Antes de los últimos descubrimientos, se creía que el cerebro solo consolidaba los recuerdos durante la etapa del sueño. Actualmente se sabe que este proceso también puede activarse en los períodos de descanso mientras estamos despiertos.
Existen estudios que defienden que la práctica incesante no es la forma más eficiente para aprender una habilidad. El National Institutes of Health, realizó una investigación en 2021 en la que demostró que las pausas cortas entre sesiones de estudio ayudan a comprimir y mejorar la retención de lo aprendido.
En definitiva, el cerebro necesita descansos para mejorar el rendimiento, favorecer la consolidación de conocimientos y evitar el cansancio o burnout.
Los beneficios de la técnica Pomodoro
El uso de sistemas de organización del tiempo puede ser muy beneficioso para el estudio y el trabajo como para las tareas domésticas o incluso el ejercicio físico. Cuando las tareas se dividen en intervalos, estas se vuelven más manejables y menos abrumadoras.
Por ello, aplicar esta técnica puede ofrecer diversos beneficios:
- Reduce la procrastinación en tareas complejas.
- Ayuda a aprovechar al máximo el tiempo.
- Evita distracciones.
- Puede contribuir a reducir el estrés y la fatiga mental.
- Puede aplicarse en cualquier ámbito.
El formato más conocido se basa en intervalos de 25-5, aunque también se puede ajustar según la tarea, por ejemplo, en bloques de 35 o 50 minutos. Además, al terminar una tarea o al completar 4 ciclos, es recomendable tomar un descanso más largo.
Recomendaciones para aplicar la técnica Pomodoro
Si bien este método de concentración es simple y efectivo, existen estrategias que ayudan a optimizar más la productividad y el rendimiento:
Antes de usar este método, debes tener en cuenta que…
La técnica Pomodoro nació como una guía para organizar el tiempo y la productividad. Sin embargo, no debe considerarse como una ‘técnica magistral’, ya que su eficacia puede variar según la persona y el tipo de actividad.
Algunos estudios señalan que los descansos pueden aumentar la fatiga y la desmotivación cuando son demasiado rígidos y no se adaptan a las necesidades personales. La función de las pausas es permitir que la mente se recupere, y en algunos casos 5 minutos no es suficiente para conseguirlo.
En conclusión, la clave no está en aplicar el método de forma estricta, sino en adaptar la duración de intervalos y los descansos para mantener un equilibrio entre rendimiento y descanso mental.