Me han diagnosticado diabetes, ¿y ahora qué?
Se estima que 1 de cada 9 adultos en el mundo vive con diabetes. Convivir con esta condición implica hacer cambios en la alimentación y en el estilo de vida.
La diabetes es una enfermedad causada por una alteración de los niveles de glucosa en sangre. Esto se debe a un desajuste de la insulina, la hormona que produce nuestro organismo y que regula la cantidad de azúcar presente en la sangre. Cuando no se controla adecuadamente, esta condición puede provocar complicaciones cardiovasculares y daños en algunos órganos.
En España, la diabetes afecta a entre el 5 y el 10 % de la población general, según datos del Ministerio. La probabilidad de padecer esta enfermedad aumenta con la edad, el exceso de peso y el sedentarismo.
Para muchas personas, recibir un diagnóstico de diabetes es una noticia abrumadora que genera una gran incertidumbre. Es habitual que surjan dudas y preguntas acerca de cómo afrontar esta nueva situación, qué cambios hacer en la rutina o qué tratamiento seguir. Por ello, estar bien informado es fundamental, así como contar con el apoyo del entorno y de profesionales de la salud.
¿Qué debo hacer si me diagnostican diabetes?
Tras recibir el diagnóstico, lo más importante es mantener la calma y evitar alarmarse en exceso. La mayoría de las personas con diabetes pueden llevar una vida plena y estable si siguen el estilo de vida y el tratamiento pautados por un médico.
Asimismo, durante los primeros meses tras el diagnóstico, es importante familiarizarse con los conceptos básicos de la diabetes, ya que comprender la condición facilita la adaptación y ayuda a afrontar con mayor seguridad los cambios que puede implicar.
Primer paso: aprender a diferenciar los tipos de diabetes
El tipo más frecuente entre los pacientes es la diabetes tipo 2. Las cifras globales indican que alrededor del 90 % de las personas diagnosticadas sufren esta condición, según datos de la Sociedad Española de Diabetes.
Por otra parte, también existen otros tipos de esta enfermedad, como la diabetes tipo 1 y la diabetes gestacional. Estas son las principales diferencias entre cada una de ellas, de acuerdo con el Ministerio de Sanidad:
- Tipo 1: es una enfermedad autoinmune que se produce cuando el sistema inmunitario destruye las células del páncreas encargadas de producir insulina. Como consecuencia, el organismo deja de generar esta hormona.
- Tipo 2: aparece cuando el cuerpo desarrolla resistencia a la insulina o no produce la cantidad necesaria para mantener niveles adecuados de glucosa en sangre.
- Gestacional: puede manifestarse durante el embarazo en mujeres sin desajustes de insulina previos. Aunque suele desaparecer tras el parto, es importante seguir las recomendaciones médicas para reducir el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 en el futuro.
Tratamiento según el tipo de diabetes
Todas estas afecciones afectan a la forma en que el organismo utiliza la insulina y regula los niveles de azúcar en sangre. Sin embargo, cada una presenta características diferentes, por lo que el tratamiento también varía.
Tres claves para convivir con la diabetes
El día a día con esta enfermedad implica incorporar algunos cambios en la rutina para mantener los niveles de glucosa bajo control. Adoptar hábitos saludables puede marcar una gran diferencia tanto en el bienestar físico como en el emocional.
- Cuidar la alimentación: seguir una dieta equilibrada ayuda a mantener estables los niveles de azúcar en sangre. Se recomienda priorizar verduras, legumbres, pescado, cereales integrales y grasas saludables, y limitar los alimentos con un índice glucémico elevado. En cualquier caso, es aconsejable consultar con un profesional sanitario para adaptar la alimentación a cada situación.
- Mantenerse activo: la práctica regular de ejercicio físico contribuye a reducir la glucosa en sangre y mejorar el estado de salud general. Caminar, montar en bicicleta, nadar o incluso aumentar el movimiento en el día a día puede aportar beneficios.
- Realizar revisiones periódicas: los controles médicos son fundamentales para hacer seguimiento de la enfermedad, ajustar el tratamiento cuando sea necesario y prevenir posibles complicaciones.

Consecuencias en el futuro si no se trata esta condición
Las personas con diabetes pueden desarrollar otros problemas de salud a largo plazo si no controlan los niveles glucosa en sangre. Estas son algunas complicaciones, mencionadas por el Ministerio de la Salud:
- Daños en la retina de los ojos.
- Daños en los riñones.
- Daños en la piel y en el sistema nervioso e inmunitario.
- Daños en los vasos sanguíneos.
- Riesgo elevado de infarto o de accidentes cerebrovasculares.
Por el contrario, adoptar hábitos saludables, controlar los niveles de glucosa y seguir el tratamiento pautado por un profesional permite reducir las complicaciones a largo plazo.
Más allá de la diabetes: adaptación y prevención
Los primeros meses después de recibir el diagnóstico suelen ser los más complejos, ya que implican iniciar un proceso de adaptación, cambios en la rutina y aprendizaje constante. No existe una cura para la diabetes tipo 1 ni para la diabetes tipo 2, aunque sí hay formas de controlarla y llevar una vida plena.
Es importante buscar el apoyo de profesionales de la salud para que diseñen un plan de alimentación y ejercicio adaptado a cada persona, así como el tratamiento más adecuado para cada caso.
Además del cuidado físico, el diagnóstico y el manejo de la diabetes también pueden generar un impacto emocional. Por ello, contar con el apoyo de familiares y personas cercanas puede hacer el proceso más llevadero y, si es necesario, también puede ser útil recurrir a la ayuda de un profesional de la salud mental.