La alergia es una reacción de nuestro sistema inmunitario como defensa ante sustancias externas que entran a nuestro organismo.

¿Por qué somos alérgicos al polen?

La contaminación, el viento y el cambio climático han alterado la duración de la estación de alergias y, en consecuencia, han aumentado los casos de polinosis.

POR Compartir | 20 Marzo 2026

La primavera trae consigo el buen tiempo, el florecimiento que dota de color la ciudad, los paseos en los parques y el buen humor, aunque se convierte en una pesadilla para quienes son alérgicos al polen.  En España, se estima que existen 10 millones de personas que sufren algún tipo de reacción alérgica y, en Europa, afecta a un 20% de la población, según datos del Colegio Oficial de Enfermería de Madrid. 

Los individuos con más predisposición a tener esta hipersensibilidad –conocida también como polinosis– son los niños, aunque, en los últimos años, ha aumentado la prevalencia en todas las edades. Para entender la razón por la cual somos alérgicos al polen, es esencial conocer las causas y los tipos de afecciones que pueden aparecer debido a ello.

 

Así reacciona el cuerpo ante la polinosis

La alergia es una reacción de nuestro sistema inmunitario como defensa ante sustancias externas que entran a nuestro organismo. A diferencia de otras afecciones, esta no solo afecta a personas con antecedentes familiares, sino que cualquiera puede generar sensibilidad si está expuesto frecuentemente a un alérgeno, según explica la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP). 

Los episodios de alergia surgen cuando su organismo percibe una sustancia como amenaza y genera anticuerpos específicos contra ella. Después, estos se adhieren a unas células llamadas mastocitos, que se encuentran principalmente en la nariz, los ojos y los pulmones. Cuando la persona vuelve a entrar en contacto con los alérgenos, el sistema inmunológico libera histamina, una sustancia que provoca inflamación, picazón y congestión como método de defensa. 

Las alergias pueden aparecer por alimentos o medicamentos, productos absorbidos por la piel, picaduras o partículas suspendidas en el aire. Algunos de ellos, como los alimentos, pueden ser evitables si se conocen. No obstante, quienes sufren síntomas de forma recurrente, y a veces de forma inevitable, son los alérgicos al polen o a partículas que se encuentran en el aire. 

 

¿Por qué cada vez somos más alérgicos al polen?

Lógicamente, la polinosis debería ser más frecuente en los entornos rurales debido a la abundancia de plantas polinizadoras. No obstante, la polución atmosférica, así como los cambios en el estilo de vida y en el medioambiente, están provocando un aumento vertiginoso de los casos de alergias en las ciudades

 

De hecho, un estudio ha demostrado que el cambio meteorológico está alargando la temporada de alergias, especialmente de las procedentes de las gramíneas, el alérgeno más frecuente en España. Esto se debe a que las temperaturas están adelantando la floración y alargando su final; en concreto, cuatro días más cada año. 

 

Además, el viento es otro factor clave que remarca el estudio: durante la época previa y posterior a la estación polínica, las masas de aire suelen ser suaves y de escaso recorrido, lo cual favorece que el polen se acumule en las zonas cercanas de su origen. Como resultado, las grandes ciudades se ven saturadas por enormes cantidades de partículas que, combinadas con la contaminación urbana, acaban causando rinitis alérgica u otras afecciones como la conjuntivitis. 

 

Consejos para reducir los síntomas de la alergia al polen

Para mitigar los síntomas de la polinosis, lo más importante es conocer el causante de la alergia para saber cuáles son las épocas del año más sensibles y qué zonas geográficas evitar. Otros consejos para sobrellevar la alergia son:

  • Ventilar a primera hora de la mañana y por la noche porque la concentración de polen es menor.
  • Instalar filtros antipolen en los aires acondicionados del coche y de casa y cambiarlos frecuentemente. 
  • Evitar llevar a cabo actividades al aire libre entre las 12.00 y las 17.00 horas. 
  • Usar mascarillas antipolen, si es necesario. 
  • Evitar tener plantas polinizadoras en el interior, ya que el polen se esparce por el aire. Optar por plantas de hoja, como el potus, la monstera y el cactus. 
  • Usar gafas de sol para evitar que el polen entre en contacto con los ojos. 

Si los síntomas persisten o impiden hacer vida normal, es importante recurrir a un médico que indique qué tratamiento es el más recomendable para tratar la alergia. La clave de la polinosis es la prevención.

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