Dormir en pareja: así afecta a tu sueño
Mientras que algunos estudios defienden que dormir en pareja reduce el estrés, otros alertan de que este hábito podría perjudicar la relación.
Dormir en pareja es uno de los gestos más cotidianos de la vida en común. Compartir cama suele asociarse con un acto de amor, intimidad y conexión emocional. Incluso, para muchas personas, dormir abrazadas es una forma de reforzarel vínculo afectivo, y cuando este contacto no se forja, suele dar pie a un “tenemos que hablar”.
La ciencia ha analizado, en varias ocasiones, la costumbre de dormir acompañados. Los resultados apuntan a que la pareja puede influir en el descanso y, al mismo tiempo, el sueño puede condicionar la relación.
Dormir en pareja, ¿una norma social o ciencia?
Dormir es una actividad fundamental para mantener y mejorar nuestra salud. Descansar ayuda a consolidar los recuerdos, desintoxicar el cuerpo y fortalecer el sistema inmunológico. De hecho, pasamos un tercio de nuestra vida durmiendo.
Culturalmente, dormir en pareja se ve como un gesto natural de amor, intimidad y complicidad. Esta concepción social hace que, cuando las parejas deciden dormir separadas, se perciba como un indicador de crisis o falta de amor. Por el contrario, algunos estudios defienden que dormir separados puede ser beneficioso en algunos casos, especialmente si una de las personas padece trastornos del sueño.
Tu cronotipo afecta la hora de buscar pareja
El ritmo circadiano es nuestro reloj biológico encargado de preparar el cuerpo para dormir y regular los ciclos de sueño y vigilia. Sin embargo, no es el único proceso que determina los horarios de sueño. Otro factor clave es el cronotipo, es decir, la tendencia natural de cada persona a estar más activa por la mañana o por la noche. Así, hay personas que prefieren dormir temprano y aprovechar la mañana, mientras que otras trabajan mejor durante las últimas horas del día.
Aun así, las parejas con hábitos diferentes no lo tienen todo perdido. Un estudio de la Sleep Research Society sugiere que las rutinas nocturnas pueden influirse mutuamente hasta el punto de que los patrones de sueño acaben equilibrándose.
Dormir en pareja mejora el sueño REM
La cuestión que genera más preocupación al dormir acompañado es la calidad del sueño. Un estudio, liderado por el Centro de Psiquiatría Integrativa de Alemania, intentó aclarar si compartir cama tenía un efecto general sobre el sueño. Las conclusiones resaltaron la sorpresa de que dormir en pareja sí es beneficioso para la higiene del sueño.
Los investigadores compararon cómo dormían individualmente y juntos. Del análisis de los datos, se concluyó que descansar acompañado ayuda a sincronizar las etapas del sueño y, además, se asoció a un 10% más de sueño REM. En esta etapa es cuando aparecen los movimientos oculares, se consolidan los recuerdos, se estabilizan las emociones.

Los trastornos del sueño afectan a las relaciones
Aunque dormir en compañía estabiliza la fase REM, también es más fácil despertarse durante la noche. Otros estudios observaron que las alteraciones del sueño, como apneas o ronquidos, empeoran la calidad del descanso y provocan cansancio o dolores de cabeza durante el día.
Por otra parte, la Sleep Research Society defiende que dormir en camas separadas puede ser una alternativa para mejorar la calidad del sueño de ambos. Especialmente cuando un miembro de la pareja tiene un sueño muy ligero o si los horarios de descanso de cada uno son muy diferentes.
Entonces, ¿es recomendable dormir en pareja?
No existe un modelo estándar de pareja. Con los años, los roles y las relaciones han ido cambiando. Relaciones a distancia, parejas que deciden no tener hijos, otras que optan por acudir a terapia para mantener una relación sana u otras que deciden abrir su vínculo a terceras personas.
Por tanto, no existe una respuesta única que defienda o contradiga el acto de dormir en pareja. Existen muchas variables a tener en cuenta al momento de decidir compartir o separar camas. La clave se encuentra en priorizar la propia salud y la calidad individual del sueño.