Guía básica para proteger a tu mascota del calor
Las altas temperaturas ponen en riesgo a los animales de compañía. La hidratación y las zonas de sombra son clave para proteger a tu mascota del calor.
Los humanos contamos con diferentes recursos para combatir el calor. Algunos forman parte de nuestro cuerpo, como el sudor; otros, nos ayudan a hacer el verano más llevadero y agradable, como el aire acondicionado, las bebidas frías o la ropa ligera.
Los animales de compañía, en cambio, no disponen de los mismos mecanismos de refrigeración. Ellos carecen de glándulas sudoríparas, por lo que eliminan el calor de otras formas. Los perros lo hacen mediante el jadeo y las almohadillas de las patas, mientras que los gatos recurren especialmente al acicalamiento.
Esta menor capacidad para regular la temperatura los hace especialmente vulnerables a las olas de calor. Durante el verano, algunos hábitos que normalmente no suponen ningún peligro, como salir a pasear o jugar al aire libre, pueden acabar en una urgencia veterinaria.
Lo más importante: hidratar a tu mascota
La hidratación es una de las claves para proteger a tu mascota del calor. El animal debe tener siempre acceso a agua fresca y limpia, tanto dentro como fuera de casa o en su entorno. Conviene renovarla con frecuencia y comprobar que no esté expuesta directamente al sol, ya que el agua puede calentarse rápidamente.
Para los perros, se recomienda llevar una botella de agua o un bebedero portátil durante el paseo para ofrecérsela durante el recorrido. En el caso de los gatos, su principal problema es la falta de hidratación, por lo que deben buscarse alternativas, como fuentes de agua corriente.
El Ministerio propone también otras medidas para refrescar a los animales, como piscinas para mascotas, esterillas refrescantes y juegos con la manguera, siempre que disfruten del contacto con el agua y permanezcan bajo supervisión.
Señales de un golpe de calor
Un aumento de solo dos grados de la temperatura corporal puede desencadenar un golpe de calor en el animal, según advierte el Colegio de Veterinarios de Madrid. Los perros y los gatos tienen una temperatura corporal que ronda los 38 grados, pero cuando alcanza los 43, los órganos internos pueden sufrir fallos.
Ante la sospecha de cualquier golpe de calor, lo más importante es actuar:
- Mover a la mascota a un lugar fresco, preferiblemente cerca de una corriente de aire
- Ofrecerle agua tibia
- Aplicar toallas empapadas sobre el cuerpo, especialmente en las patas y la barriga
Todas estas recomendaciones no sustituyen la atención veterinaria, por lo que es necesario acudir a un profesional cuanto antes.
La regla de los 7 segundos para proteger a tu mascota del calor
Las almohadillas de los perros y gatos son muy sensibles a las altas temperaturas. El contacto con el asfalto o la arena durante las olas de calor puede causarles quemaduras, grietas y dolor.
Para concienciar sobre este riesgo, durante los últimos años se ha popularizado la regla de los 7 segundos: se trata de apoyar la palma de la mano en el asfalto. Si esta se quema rápidamente, significa que la temperatura es demasiado elevada para pasear a tu mascota. En cambio, si pasan los 7 segundos sin experimentar dolor, significa que se puede pasear de forma segura.
Algunos animales de compañía podrían necesitar protector solar
Del mismo modo que ocurre con las personas, algunos animales también pueden necesitar protección frente a la radiación solar, especialmente aquellos con colores claros o con zonas de piel más expuestas al sol. Sin embargo, el Ministerio recomienda buscar asesoramiento de un veterinario para elegir el producto más adecuado.
En definitiva, proteger a tu mascota del calor requiere vigilar su salud y adaptar sus rutinas a las altas temperaturas. Así, la hidratación, junto con otros hábitos acordes con la época del año, ayuda a que el verano sea más agradable, seguro y llevadero para los peludos.
Otros hábitos para cuidar a tu mascota en verano
Evitar los paseos en las horas centrales del día
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El Ministerio advierte que los perros son más vulnerables a sufrir golpes de calor cuando están expuestos a temperaturas superiores a 30 grados mientras realizan ejercicio. Por ello, hay que repartir los paseos durante la primera hora de la mañana o las últimas horas de la tarde, que es cuando el calor disminuye.
¡No dejar a tu mascota dentro del coche!
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Es uno de los avisos más contundentes del verano. El Ministerio recuerda que esta práctica supone un riesgo de muerte para los animales. Esto se debe a que el coche puede alcanzar temperaturas muy altas en poco tiempo y puede ser un factor de riesgo para las mascotas.
Procurar que tenga un espacio con sombra
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Sobre todo, para quienes tienen perros o gatos en el exterior. Es importante asegurar que tengan acceso a zonas frescas para poder refugiarse siempre que lo necesiten. En el interior, también hay que mantener una temperatura dentro de un rango seguro para proteger a tu mascota.
Limitar los juegos y el ejercicio intenso
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Las actividades físicas deben quedar aparcadas mientras duren las olas de calor intensas, ya que pueden incrementar el riesgo de que sufran un golpe de calor. Pueden retomarse durante las horas más frescas del día o dentro de una zona climatizada.
No mojarlos completamente
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Es uno de los errores más frecuentes al proteger a tu mascota del calor, sobre todo “con” los perros. Para refrescarlos, es importante aplicar agua fresca solo en las zonas vitales. Estas son las axilas, el abdomen, el cuello y las almohadillas.
En caso de refrescarlo completamente, es importante secarlo bien después, ya que al evaporarse el agua puede elevar su sensación térmica.