¿Cómo se recicla el aceite de cocina usado?
El aceite de cocina usado es un contaminante para el medioambiente y nuestra salud. Aprende a reciclarlo y cómo darle una segunda vida más creativa.
Cada vez existe mayor conciencia de la necesidad de adoptar hábitos sostenibles para cuidar el planeta, como el reciclaje. Estamos acostumbrados a separar el plástico del orgánico y el cartón, pero existen otros residuos más complicados de clasificar y que a menudo desechamos incorrectamente, como el aceite de cocina usado.
El aceite es un ingrediente esencial que se utiliza diariamente para elaborar todo tipo de platos y recetas. De hecho, el pasado mes de octubre, en España se consumieron 2.311,60 millones de kg de grasa vegetal, un 2,37% más que en 2024.
Sin embargo, una vez usado para freír o cocinar, el aceite se convierte en un residuo complejo de gestionar. En la mayoría de los casos termina vertiéndose por el desagüe, lo que genera problemas ambientales, complica su tratamiento en las depuradoras y supone un riesgo para la salud pública.
¿Por qué no debemos tirar el aceite de cocina usado por el fregadero?
El aceite tiene un alto poder contaminante y es muy difícil de eliminar. Se estima que un litro puede contaminar hasta mil litros de agua y permanecer en el medioambiente durante años. Cuando se vierte por el fregadero, la grasa vegetal acaba contaminando los mares y los ríos. Al esparcirse, crea una película en la superficie del agua que impide el paso del oxígeno y termina asfixiando a las especies acuáticas.
Además, favorece el atasco de las tuberías y complica los procesos de depuración de las aguas residuales, según advierte el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. Cuando el aceite viaja por los alcantarillados, los restos de grasas vegetales se mezclan con toallitas y otros residuos hasta formar unas masas de toneladas conocidas como fatbergs, que obstruyen las infraestructuras y generan costes elevados de mantenimiento.
¿Cómo reciclar correctamente el aceite usado?
Incluso los pequeños restos de grasa vegetal que quedan en la sartén después de freír una hamburguesa —y que después limpiamos erróneamente con el estropajo— deberían desecharse correctamente. El primer paso es esperar a que el utensilio se enfríe, retirar con un papel el exceso de grasa vegetal y después tirarlo en el contenedor de los restos.
Sin embargo, el problema es cuando obtenemos grandes cantidades de aceite usado después de freír o cocinar. En este caso, lo primero es dejarlo enfriar y recuperar cualquier recipiente resistente, como una botella o una garrafa de plástico. Este servirá para almacenar el aceite previamente filtrado.
Una vez el envase esté lleno, debe tirarse en cualquier punto verde de tu municipio o en contenedores que admitan este residuo. El aceite reciclado se utiliza para producir biodiésel, un combustible más ecológico y menos contaminante que los fósiles.
Otras formas de aprovechar el aceite usado en casa
La solución más sencilla y conocida para aprovechar el aceite es volver a utilizarlo para cocinar, una opción que, además, ayuda a ahorrar dinero. Sin embargo, es importante filtrarlo cuando se utiliza muy seguido, ya que pueden quedar restos sólidos de comida. Además, debemos separar el aceite de cocina usado para preparar carne del utilizado para pescado, ya que puede mezclar los sabores.
La vida útil del aceite de cocina no se termina después de usarse, por lo que, aparte de reciclarlo, también puede aprovecharse en casa de maneras diferentes. Con un poco de creatividad e imaginación, es posible darle una segunda vida al aceite de cocina usado y evitar contaminar nuestro medioambiente y nuestra salud.