El ghee está formado por un 99% de materia grasa, mientras que la mantequilla está compuesta aproximadamente por un 85%.

Aprende a preparar ghee, el "oro líquido" más viral

Te enseñamos cómo preparar ghee paso a paso, una grasa derivada de la mantequilla perfecta para cocinar en altas temperaturas.

POR Mariona Fernández | 22 Abril 2026

Durante años, las grasas de origen animal —como la mantequilla— han sido objeto de debate dentro del mundo de la nutrición. Su alto índice calórico amenaza la salud física y eleva el colesterol “malo”, por lo que se recomienda un consumo moderado. Sin embargo, aunque siguen siendo percibidos como alimentos prohibidos para muchas personas, la Organización Mundial de la Salud recomienda que un 10% de las calorías diarias ingeridas provengan de grasas, siempre dentro de una dieta saludable y equilibrada. 

En 2025 se popularizó un derivado de la mantequilla muy versátil y con un punto de humeo superior al aceite y otras grasas que usamos a diario. Nos referimos al ghee, más conocido como mantequilla clarificada (aunque no son exactamente lo mismo y luego aclaramos por qué), que se ha viralizado como “el oro líquido” de la cocina. 

Se trata de una versión más concentrada de la mantequilla tradicional y con más beneficios digestivos. ¡Sigue leyendo si quieres aprender a prepararlo en casa!

 

Su origen está en la India

El ghee tiene sus orígenes en la medicina Ayurveda, la más antigua del mundo y originaria de la India, que aún se sigue practicando. Este ingrediente es muy apreciado por sus beneficios digestivos. En este contexto, se utiliza como alimento o como ungüento para nutrir la piel, ya que se cree que ayuda a equilibrar los doshas o las tres energías vitales, que son la filosofía, la mente y las emociones.

Más allá de su uso espiritual, el ghee es muy apreciado en la India porque, a diferencia de la mantequilla, es muy resistente a temperaturas altas y puede conservarse perfectamente en el clima caluroso del continente. 

 

Composición nutricional y usos en la cocina

El ghee se obtiene a partir de la cocción de la mantequilla, lo que hace que, a pesar de partir de la mantequilla, su composición sea muy distinta. El ghee está formado por un 99% de materia grasa, mientras que la mantequilla está compuesta aproximadamente por un 85%. La razón es que, para conseguir ghee, se elimina el agua, la caseína y la lactosa de la mantequilla, por lo que obtenemos una grasa más concentrada. Además, al no contener sólidos de la leche, se convierte en una opción perfecta y más digestiva para las personas intolerantes a la lactosa. 
 

Su valor gastronómico se basa en su elevado punto de humeo, que puede alcanzar los 250º. Es una cifra muy superior a otras grasas que utilizamos en la cocina, como el aceite de oliva virgen extra, que se encuentra en 217º, y la mantequilla, que está en torno a los 150º. Por esta razón, el ghee es una opción perfecta para freír o cocinar a altas temperaturas, aunque también se puede usar para cocinar el arroz o para aliñar otros platos, así como en bebidas, por ejemplo, en los smoothies


A nivel nutricional, contiene vitaminas A, D, E y K. También tiene ácidos grasos esenciales y ácido butírico, que ayuda a reducir la inflamación y a mejorar la barrera intestinal. Incluso, algunos estudios lo están asociando con una mejora de la salud cardiovascular y una reducción del colesterol LDL (o malo) en algunos contextos. Sin embargo, es importante recordar que el ghee no deja de ser un alimento alto en grasas saturadas y muy calórico, por lo que debe consumirse de forma moderada para cuidar el corazón. 

 

El ghee y la mantequilla clarificada son productos distintos

En Occidente solemos utilizar los términos ghee y mantequilla clarificada para referirnos al mismo producto, pero, aunque ambos son grasas puras y sin lactosa, no son lo mismo. 

La principal diferencia se encuentra en el tiempo de cocción para obtenerlas. La mantequilla clarificada se retira antes del fuego para obtener una textura más neutra y con un color amarillento pálido. Por otra parte, el ghee se cocina durante más tiempo para caramelizar los sólidos lácteos y conseguir una grasa más dorada con su característico sabor a nuez. En la siguiente receta encontrarás los pasos para preparar ghee y mantequilla clarificada. 

 

¿Cómo preparar ghee en casa?

Ingredientes:

  • 1kg de mantequilla sin sal.

 

Elaboración

  • Colocar la mantequilla en un cazo sin tapar a fuego bajo para que se vaya derritiendo. Remover con una cuchara de madera para acelerar el proceso.  
  • A continuación, los sólidos empezarán a sedimentarse y formarán una espuma blanca en la superficie. En este paso se puede obtener mantequilla clarificada. Para ello, hay que apagar el fuego y retirar cuidadosamente la capa superficial. Luego, filtrar el líquido con una tela y reservarlo en un recipiente. 
  • Para obtener ghee, la mantequilla deberá seguir cocinándose. Esta vez a fuego medio, pero sin llegar a hervir. Remover con frecuencia para evitar que se peguen los sólidos al fondo.
  • En un colador, colocar dos o tres gasas de algodón. Cuando los sólidos adquieran un color dorado, apagar el fuego y verterlo en el colador. 
  • Dejar enfriar y reservar en un tarro de cristal a temperatura ambiente. ¡Preparado!

 

El ghee está formado por un 99% de materia grasa, mientras que la mantequilla está compuesta aproximadamente por un 85%

 

Ghee casero: una versión sabrosa y económica

Aunque este producto se puede encontrar fácilmente en los supermercados, su precio hace que se convierta en un producto de lujo. De hecho, el kilo ronda los 34 euros, mientras que la mantequilla que solemos consumir cuesta alrededor de 9 euros el kilo.

Esto se debe a su proceso de producción, la cantidad de materia prima necesaria para prepararlo y su alta popularidad. Por ello, hacerla en casa se convierte en una alternativa más económica y, además, ¡su fácil preparación hará que te vuelvas adicto a prepararla! 

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