El queso proviene de la leche y conserva muchas de sus características nutricionales, aunque su composición final depende de la elaboración.

Aprende a preparar queso casero paso a paso

Te presentamos una receta muy sencilla para hacer queso casero, con pocos ingredientes y utensilios que seguramente tendrás en casa.

POR Mariona Fernández | 04 Febrero 2026

El queso casero es un alimento de origen animal tradicional y con gran relevancia dentro de la dieta mediterránea. Su sabor característico y sus componentes nutricionales hacen que sea un alimento ideal para incorporar en ensaladas, platos de pasta, como aperitivo o incluso como plato principal, por ejemplo, en la fondue. Y aunque pueda parecer lo contrario, preparar queso en casa es más fácil de lo que parece.  

A continuación, compartimos la receta paso a paso para prepararlo con solo dos ingredientes y en menos de 20 minutos.  

 

Valor nutricional del queso 

El queso proviene de la leche y conserva muchas de sus características nutricionales, aunque su composición final depende de la elaboración. Cuanta menos agua contenga, más seco será el queso y la concentración de nutrientes será mayor. Por este motivo, los quesos curados aportan una mayor cantidad de proteínas y calcio.   

El queso también es una fuente de vitaminas A y D, que ayudan a la absorción del calcio, y de vitaminas del grupo B -- B1, B2, B9 y B12 -- esta última esencial para nuestra salud y para el funcionamiento del sistema nervioso.  

A pesar de sus beneficios nutricionales, este alimento debe consumirse con moderación, ya que es alto en grasas saturadas, especialmente en el caso de quesos como el manchego, gruyère y emmental. En cambio, los quesos frescos como el cottage, el requesón o la mozzarella contienen menos grasa.   

 

Receta de queso fresco casero 

Para esta receta, en vez de cuajo utilizaremos vinagre o limón.   

Ingredientes:

  • 1 litro de leche fresca entera (de tu preferencia) 
  • 4 cucharadas de vinagre blanco o jugo de limón 
  • 1 cucharadita de sal (opcional) 

 

Elaboración:

  1. Calentar la leche en una olla a fuego medio-alto y remover con frecuencia para evitar que se queme el fondo.  
  2. Cuando la leche empiece a humear y se formen pequeñas burbujas, apagar el fuego y añadir lentamente el vinagre o el jugo de limón.  
  3. Remover suavemente hasta que la leche cuaje. Luego, tapar y dejar reposar 10 minutos para que se complete la separación.  
  4. En un recipiente grande, colocar un colador y cubrirlo con un paño de algodón limpio.  
  5. Verter la mezcla en el colador y dejar escurrir la cuajada. A continuación, cubrir el queso con el trapo y presionar para quitar el exceso de líquido. Cuanto menos suero, más seco quedará el queso casero.  
  6. Transferir la cuajada a un molde o un recipiente y dar forma presionando ligeramente.  
  7. Deja enfriar unas 4- 5 horas en la nevera y listo para disfrutar. 

 

El suero lácteo, el gran olvidado 

Cuando preparamos queso, separamos la parte sólida de la leche --la grasa y la caseína— de un líquido amarillento que olvidamos y solemos acabar tirándolo. Se trata del suero lácteo, el mismo que se forma en la parte superior del yogur o de algunos quesos envasados.  

Si bien su aspecto es poco apetecible, el suero es una fuente alta en proteína. En la industria se utiliza en suplementos para deportistas, cosméticos y en fórmulas para infantes. En casa, también puede aprovecharse. El suero es ideal para preparar aliños, marinar carnes, elaborar recetas de repostería e incluso como abono para las plantas. De esta forma, se aprovecha un subproducto del queso casero con un alto valor nutricional.  

 

No todo el “queso” que compramos es queso 

Cuando vamos al supermercado nos encontramos con un sinfín de quesos de todo tipo y texturas: en lonchas, rallados, untables y para fundir. Sin embargo, no todos estos productos son realmente queso, pese a que puedan parecerlo.  

Un informe de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) advierte que muchos de estos productos aparentemente saludables están adulterados con compuestos tóxicos que pueden afectar negativamente a la salud. Estos se encuentran especialmente en algunos quesos manchegos y en aquellos etiquetados con “especial fundir”. Por esta razón, conviene informarse bien y optar por opciones menos procesadas, ya sea revisando el etiquetado o preparándolo en casa.  

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