Jeremy Allen White y Scott Cooper en 'Deliver me from Nowhere'

Las películas que han marcado 2025 (y que debes conocer para 2026)

A principios de cada año se despliega una temporada especial que no tiene que ver con la temperatura ni con la huerta: es la temporada de premios.

POR Salomé Lagares | 23 Enero 2026

Mientras las estrellas están ocupadas haciendo campaña y los medios de comunicación no dan abasto cubriendo eventos, el público se apresura a ponerse al día con aquellas películas que no haya visto todavía. Y nosotros estamos haciendo precisamente eso, ¡así que vamos a ello!

Si la pasada temporada de premios tuvo al Bob Dylan de Timothée Chalamet, esta —como si Hollywood estuviera intentando reunir una especie de Vengadores de biopics musicales, a los que podrían unirse el Freddie Mercury de Rami Malek o el Elton John de Taron Egerton— cuenta con el Bruce Springsteen de Jeremy Allen White, que brilla en Deliver Me From Nowhere, una cinta por lo demás pálida, sosa y poco imaginativa sobre la lucha de Springsteen contra la depresión y la composición simultánea de dos de sus discos fundamentales, Nebraska y Born in the U.S.A. 

Chalamet, por cierto, vuelve a copar las apuestas a los galardones más prestigiosos por su interpretación en Marty Supreme. La primera película dirigida en solitario por Josh Safdie es una odisea eléctrica que sigue al titular Marty Mauser en su sueño de convertirse en el campeón del mundo de ping-pong. Chalamet lo encarna con toda la carga maníaca y el carisma que también lo definen a él como actor, en lo que representa una nueva cima profesional y uno de los largometrajes más magnéticos de 2025 (aunque a nuestros cines llegue el 30 de enero).

 

Chamalet en "Marty Supreme", de Josh Safdie

 

Uno de sus grandes rivales esta temporada será Ethan Hawke, que se ha reunido con el director Richard Linklater para protagonizar Blue Moon: una noche en la vida del legendario compositor Lorenz Hart, en concreto, la del 31 de marzo de 1943, el estreno de Oklahoma!. Hawke es a la vez melancólico y vigoroso y baila el vals de un melódico guion junto a los también maravillosos Andrew Scott, Bobby Cannavale y —una mucho menos brillante, eso sí— Margaret Qualley.

 

América: la gloria y el gore

Un año más, el cine americano nos ha brindado una colección de espectáculos con mayúsculas. La cartelera ha visto desfilar la ya esperada avalancha de películas de superhéroes —el Superman de James Gunn; unos nuevos-viejos 4 Fantásticos; y los Thunderbolts—, nos ha deleitado con la innegable cinta de terror de 2025, Weapons, inquietante y desternillante a partes iguales; y nos ha regalado otro Avatar, la tercera de las cinco películas de James Cameron sobre la lucha entre la población indígena de Pandora y la Administración de Desarrollo de Recursos, la organización que quiere colonizarla.

Por supuesto, también hemos soñado con la segunda parte de Wicked, la conclusión del musical que traza el origen de la Malvada Bruja de Oz, y hemos disfrutado de la atrevida fantasía de Sinners: un cuento de terror gótico sureño que construye una gran parábola sobre el mal (y el legado afroamericano).

 

Cynthia Erivo y Ariana Grande en "Wicked II"

En paralelo, curiosamente, han triunfado películas con alma indie y cuerpo de blockbuster que reflejan críticamente a Estados Unidos. Nos referimos, principalmente, al retorno de Paul Thomas Anderson, One Battle After Another. Esta frenética adaptación de Thomas Pynchon va sobre revolucionarios y fascistas, sobre statu quo, comunidad e individualismo, sobre lo divertidos que pueden ser Leonardo DiCaprio, Benicio del Toro, Teyana Taylor y Sean Penn, aunque de formas distintas. Pero, ante todo, va sobre querer a un hijo, y de lo que uno es capaz de hacer por él.

 

De padres, madres, hijos e hijas

One Battle After Another no es la única película de este año que trata sobre eso. La producción noruega Valor Sentimental, del director Joachim Trier, dibuja una espiral alrededor de dos hermanas (Renate Reinsve e Inga Ibsdotter Lilleaas) y su padre ausente (Stellan Skarsgård), que reaparece en sus vidas tras la muerte de su madre. Él, un aclamado director de cine independiente vuelve con un guion bajo el brazo, y una oferta para su hija mayor, actriz: que interprete a la protagonista. A partir de aquí, asistimos a una conmovedora meditación sobre el dolor y el amor incondicional con algunas de las mejores actuaciones del año.

Otras de las más intensas corren a cargo de madres ficticias: en If I Had Legs I’d Kick You, un desesperante drama psicológico en que Rose Byrne es llevada al borde de la cordura cuando el estrés en el trabajo, una emergencia en su apartamento y las complicaciones de la enfermedad de su hija se combinan para crear una explosión cósmica. Jennifer Lawrence también estalla, absolutamente incandescente, en Die My Love, cuando, aislada en una casa en Montana, se ve superada por su depresión postparto y pierde el control de su vida. 

 

Rose Byrne en "If I Had Legs I’d Kick You"

 

Durante esta temporada de premios, se enfrentan a Jessie Buckley, que deja que el duelo la atraviese en Hamnet, la adaptación de Chloé Zhao de la novela homónima de Maggie O'Farrell. Este drama histórico ficcionaliza las vidas de William Shakespeare (Paul Mescal) y su mujer, Agnes Hathaway (Buckley), tras la muerte de su hijo (y la consecuente escritura de la mayor obra de Shakespeare).

 

Películas con acento español

La familia también ha sido el tema estrella del cine patrio de este año. La cineasta Carla Simón ha vuelto al que es su asunto predilecto en Romería, completando la trilogía autobiográfica que forma con Estiu 1993 y Alcarràs. Aquí, la protagonista, tras quedar huérfana y criarse con su tía materna, viaja a Galicia para poner unos documentos en orden y conocer, de paso, a la familia de su padre

El conflicto familiar también existe en Los domingos, la nueva película de Alauda Ruiz de Azúa, donde una adolescente de diecisiete años quiere ingresar en una orden de monjas de clausura, recibiendo la agresiva oposición de su tía y su padre. Y de nuevo en Maspalomas, dirigida por Jose Mari Goenaga y Aitor Arregi, sobre un anciano homosexual que sufre un derrame cerebral y se ve obligado a trasladarse a Donosti, para que su hija, con la que no tiene relación, pueda ingresarlo en una residencia y cuidar de él.

 

Película "Maspalomas", de Jose Mari Goenaga y Aitor Arregi

 

Las ansiedades paternofiliales aparecen incluso en el ‘trance en el desierto’ de Óliver Laxe: Sirāt, premiada por el Jurado en el festival de Cannes, es un trip desconcertante a través de la aleatoriedad de la vida a ritmo de hard techno, pero su catalizador es la búsqueda de una hija perdida en las raves de Marruecos. No cabe duda de que la cinta estará compitiendo en muchas categorías de Mejor Largometraje Internacional, aunque no tengamos ninguna certeza del resultado final. En eso, la temporada de premios es igual que esa travesía de Sirāt: lo que importa no es el destino... ¡si no, cuántas pelis hemos visto en el camino!

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