migraña

¿Cómo diferenciar la migraña de otros dolores de cabeza?

Evaluar la intensidad, la frecuencia y los síntomas que acompañan una cefalea es fundamental para distinguir la migraña de otras afecciones comunes como el dolor de cabeza tensional.

POR Alba Mora | 12 Enero 2026

Según un estudio reciente de la Sociedad Española de Neurología, aproximadamente el 13% de la población adulta en España padece migraña. Eso equivale a más de 5 millones de personas. Es, además, la cefalea primaria (es decir, aquella sin otra causa subyacente) por la que más pacientes acuden al médico. El dolor de cabeza más frecuente, sin embargo,  es la cefalea tensional, y uno de sus orígenes más comunes es el estrés.
 

Migraña, cefalea tensional y otros dolores de cabeza

Llevar una vida estresante, sedentaria y con poco descanso puede tener un impacto significativo en nuestra salud, aumentando el riesgo de padecer enfermedades cardíacas y trastornos del sueño y produciendo cambios en el estado de ánimo.  Estos hábitos son los mismos que también pueden provocar fuertes dolores de cabeza: el uso excesivo de las pantallas, un mal común en la sociedad actual, es el principal culpable, especialmente cuando va acompañado de una mala postura, fatiga visual o falta de sueño. 

“Los hábitos de vida actuales pueden actuar como desencadenantes o factores que agravan las cefaleas en personas susceptibles”, cuenta María Payá Montes, neuróloga especializada en patología cerebrovascular y cefaleas del Hospital General Universitario de Albacete y de la Clínica HLA El Rosario. “Por eso insistimos en la importancia de cuidar el sueño, mantener horarios regulares, reducir el estrés y realizar pausas durante el trabajo con pantallas, especialmente en quienes ya padecen cefaleas”. 

Sufrir dolores de cabeza, sin embargo, también puede ser signo de otra enfermedad. Las cefaleas secundarias, que generalmente aparecen como consecuencia de infecciones, problemas vasculares, trastornos cervicales, tumores o consumo excesivo de medicamentos, deben evaluarse adecuadamente para identificar y tratar la causa que las origina.


Entonces, ¿cuándo debemos acudir al médico? Payá Montes recomienda usar el sentido común. En cefaleas leves, “descansar en un ambiente tranquilo, hidratarse adecuadamente, evitar pantallas o dormir brevemente” suele ser suficiente. En cambio, “si los síntomas son intensos y de inicio súbito, se debe acudir a un servicio de urgencias”, afirma. Si el dolor es recurrente y no mejora tras una primera valoración del médico de cabecera, será el neurólogo quien realice el diagnóstico.

Medicamentos como los analgésicos o los triptanes se usan para aliviar el dolor en cefaleas primarias, aunque debemos seguir siempre las indicaciones del especialista. La fisioterapia craneal también puede mejorar la calidad de vida de los pacientes, mientras que existen tratamientos preventivos para reducir la frecuencia e intensidad de las migrañas.

 

¿Cómo distinguir la migraña de la cefalea común?


Migraña

  • Dolor recurrente que empieza en un lado y se extiende a toda la cabeza.
  • Se produce de forma repetida o recurrente.
  • Impide el desarrollo del día con normalidad.
  • Puede acompañarse de náuseas, vómitos y sensibilidad a la luz o al ruido.


Cefalea tensional

  • Dolor opresivo, como el de un casco o banda que aprieta la cabeza, especialmente la frente y la nuca.
  • Suele ser más intenso por las tardes.
  • No es tan incapacitante como el dolor de la migraña.
  • Generalmente, no viene acompañado de otros síntomas.


Cuando el dolor se vuelve incapacitante

El dolor de cabeza es la sexta causa de discapacidad en el mundo. El 20% de los pacientes españoles con migraña presenta una discapacidad severa. Además, es especialmente incapacitante en mujeres jóvenes y de mediana edad, que están más expuestas a padecer la enfermedad debido a factores hormonales y sociales.

“Vivir con migraña significa adaptarse a un trastorno que no siempre se ve, pero que puede afectar profundamente al día a día”, asegura Payá Montes. “Quienes la padecen refieren una pérdida media de más del 35% de su productividad y frecuentes ausencias o una disminución del rendimiento en el trabajo”. Al dolor, se suman el impacto emocional de la enfermedad y la incertidumbre de no saber cuándo aparecerá una nueva crisis.  


 


 

Consulta todos los números de la revista

23 Compartir 138 Enero 2026